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Un soplo de brisa fresca

PALMO A PALMO..

PALMO A PALMO..

En silencio te observo, mientras duermes
ausente del anhelo que provocas,
perdido en pos de quién sabe qué sueños.
¡Qué delirio tus labios entreabiertos!.
Qué ansia de tus muslos, asomando
entre pliegues de sábana indiscreta.
Abres los ojos perezosamente.
Ves en mis ojos el anhelo
de amarte en las caricias, y me llego
al bies de tus caderas,
por verte en el deseo arrebatado.
Va tornándose impaciente tu mirada,
tanto que se diría que mis manos
te queman como fuego en las entrañas,

y mi boca va ganando tus espacios,
palmo a palmo.
Y al sentir tu ansiedad, ¡ay, cómo crece
la osadía de mis labios!

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