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Un soplo de brisa fresca

FUISTE MIO

FUISTE MIO

Fuiste mío durante un breve suspiro.
Fuiste la savia que alimentó mi alma.
La brisa suave que acaricia,
cuando la tempestad es vencida por la calma.
Fuiste mío como sólo se posee
el aire preciso para respirar.
Como abraza intensamente el mar
a las cálidas playas dónde halla reposo.
Fuiste mío, y cual río caudaloso
inundaste mi ser con tu corriente.
Bebí el agua clara de tu fuente;
y en ella mi sed se vió saciada.
Fuiste mío desesperadamente,
cuando en tus ojos me perdía cautiva.
Cuando en ti navegando a la deriva
hallé mi puerto casi sin buscarlo.
Mío fue tu cuerpo fuerte y bravo,
victorioso en nuestras batallas incruentas,
y tuyo mi turbado corazón,
dónde pasión y amor
se mixturaban en mezcla perfecta.

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