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Un soplo de brisa fresca

NUNCA

NUNCA NUNCA...

Nunca le vi como el hombre de mi vida.
Tan solo un puerto dónde atracar,
cuando huyendo de la tormenta, el mar
te empuja a buscar una salida.

Nunca hubiese imaginado su compañía
como algo indispensable;
tan solo ese momento deseable
en el que reposar, al fin del día.

Por ello, me ha dejado sin aliento,
hallarme ahora en el convencimiento
de precisarle, como al aire que respiro.

Y hoy, al despertar de mi letargo,
hube de beber, sin querer, el trago amargo
de saber, que sin sentirlo, le he perdido. ®

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