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Un soplo de brisa fresca

POEMAS DE JUAN (ZXZ)

POEMAS DE JUAN (ZXZ)


Los poemas que os voy a presentar, son de un amigo de mi canal "club de poetas". Es un placer y un honor traeros aquí esta muestra de la obra de un poeta que, de puntillas, surge de la sombra y asombra con una explosión de poesía que hace que te sientes, y te pongas a leer con fruición, enganchado a su saber decir, a su verso enhebrado con aparente facilidad.

Poneos cómodos y leed, no os sentireis defraudados.


EL COLOR DE LAS FLORES

De reflejos de sol,
de mar y fuego
surgieron en el mundo los colores.
Todo era ausencia.
Y de ausencia las flores se vestían.
Todas de ausencia.
Y fuego y sol y mar acariciaron
cálices,
hojas
y corolas...
Y se volvió color lo que no era.
Y despertó el color donde no había.
De reflejos de sol,
de mar y fuego
la rosa,
la violeta
y el clavel,
la azucena,
el lirio
y la camelia.
Ninguna se quedó sin el vestido
que alguna vez soñó como quimera,
la lila,
la amapola,
el tulipán,
la dalia,
el jazmín,
la hierbabuena...
De reflejos de sol,
de mar y fuego
se vestirán las flores que tú quieras.

ÁRBOL

Rezuma arisca,
silente y moribunda
esta mañana gris
plomiza y triste.

Pasea al despertar
la eterna queja
que lleva en su regazo
mortecino,
grabada en el perfume
de su brisa
o escrito en el fluir
de su letargo.

Aquellas ramas secas
del árbol solitario de la acera
ya no están secas,
y al cabo, sin embargo,
siguen estando muertas.

Él es mudo testigo
del día y de la noche,
del miedo a la guadaña,
del fusil y la cuerda.

Ellas, fantasmas fieles
de brazos suplicantes
y de lágrimas secas,
lanzaron aquel grito
que en el aire aún se escucha,
que desgarró la tarde
y conmovió a una estrella.

Y una lágrima helada
de infinita tristeza,
pero muerta y baldía,
besó las muertas ramas
del árbol solitario,
mientras la triste tarde
se vistió de mañana
para volverse arisca,
muda, plomiza y fría.

Y aquel lamento sordo
agónico y fugaz,
se volvió hierba verde
que anhelante y tenaz,
aguarda revivir
constante en su latir
en dulce y lenta espera,
el sueño de tornar
otoño en primavera
aquellas ramas secas
del árbol solitario
de la acera.

DE OTOÑO

Era un rumor lo que sonaba en la ventana,
las nubes dormitaban con su llanto obligado
y un pájaro del aire, volaba tan callado,
que el árbol le mostraba su rama más cercana.

El alba sorprendía a la noche en su vuelo
mientras tórtolas blancas se arrullaban dormidas,
el ocaso, teñido, mostraba sus heridas
y un color suave y ténue, se posaba en el suelo.

El viento era caricia en las calles vacías,
aquellas que a la luna tiritaban de frío,
besaban en su vuelo las gotas de rocío
o aguardaban pacientes el paso de los días.

Era la luz, la que inventaba diferencias,
los árboles, los suelos, los tejados, las puertas...
el humo de la lumbre con figuras inciertas
y un cielo desvirgado de cercanas querencias.

Los días se vestían con ropajes diversos
y aunque vagaban tristes y lánguidos soñaban,
golondrinas dormidas en su seno volaban
al tiempo que escribían dos amantes sus versos.

Tiritaban sin sombra los enebros al frío
al paso de los grises nubarrones colgados,
morían los silencios sin querer, abrazados
mientras gotas de lluvia acunaban al río.

Y todo era murmullo, o calma, o ambas cosas,
huía el calendario dando pasos sin prisa,
pero el árbol buscaba con su eterna sonrisa
bostezar las mañanas con perfume de rosas.

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