Blogia

Un soplo de brisa fresca

RENACER

RENACER

Tu y yo nos hacemos llama ardiente,
escondida al asomo de la aurora…,
notas de música volando danzadoras,..
capullos asomando en el prado agrestre.

A tu lado me envuelven las fragancias
que resultan de vestir mis verdes galas,
Tú, libélula, agitando las alas,
vienes a mí y te posas seductora.

Has hallado lugar y momento
para entre velos acariciarme,
y eliges asimismo cuando amarme,
recreando el momento perfecto.

Derrama en mí tu magia seductora.
Hazme parte de un sueño inolvidable,
y que al fin esta vida miserable
renazca iluminada por tu gloria.

SOMOS

SOMOS

Somos ramas de un mismo árbol,
que se contemplan sin llegar a rozarse.
Somos llamas de una misma lumbre,
que arden cercanas sin querer arrullarse.

Somos fragancias cuyos efluvios
se expanden sin llegar a mezclarse.
Si tu eres fin, yo soy preludio.
Somos abejas de distintos panales.

Si tu eres noche soy yo alborada
Si tu eres núcleo, yo soy la nada.

Somos estrellas alumbrando
lejanos firmamentos.
Somos mundos distintos
allende el universo.

¿CÓMO..?

¿CÓMO..?

¿Cómo hacer posible lo imposible?;
¿cómo convertir invierno en primavera?;

¿cómo brindar una vida entera
al amor que fluye en nuestras manos?,

¿cómo buscar tiempo fuera del tiempo?,
¿cómo burlar al futuro no propicio?;

¿cómo evitar que en el altar del sacrificio
se inmole el amor que compartimos?,....

¿dime, cómo vivimos
sin escuchar del otro los latidos?

¿cómo adormeceremos los sentidos
para que no nos venza la lejanía...?

¿cómo sobrevivir al día
en el que al fin hayamos de separarnos?.....

dime, mi bien,
¿como seguir viviendo sin amarnos?

CUANDO TE SUEÑO....

CUANDO TE SUEÑO....

Cuando te sueño asomas
entre brumas de aurora,
como lágrima ardiente lamiendo mi piel,
como “orballo” que me empapa de ausencia.

Te haces caricia desbocada
y quejido que muerde el alma.
Me ahogas en tu aroma de jazmines;
y eres beso que embriaga
del veneno de tu olvido.

Va escupiendo el día tu rostro
en las lunas de los escaparates,
en el asfalto de las calles,
y el aire silba tu nombre
y lo retorna susurrante a mis oídos.

Una y otra vez te llegas desde el recuerdo,
y tan solo puedo negar mis ojos,
condenar mis oídos,
dejar de respirar para no olerte;
jugar a no vivir, por no adorarte.

ESTE ADIOS.....

ESTE ADIOS.....

Este manto de hielo que congela
el fuego vivo de las ilusiones.
Este amor que no entiende de razones.
Este dolor airado que me quiebra.

Este vagar a oscuras en la niebla,
atrapada en un nudo de pasiones.
Tímido grito de las ilusiones.
Salvaje aullido surgido de la tierra.

Esta terca huída hacia delante,
Este llanto que sin lágimas me anega.
Esta distancia que nunca es bastante.

Este adios que el alma me envenena.
Hiel que cruza el corazón de parte a parte.
Esta locura será mi condena.

TODO SE HACE SILENCIO

TODO SE HACE SILENCIO

Y empujados a orillas distantes
por un mar de olvido sin retorno,
ya nunca atracaremos en un mismo puerto.

Se ha perdido mi navío entre brumas y espuma.
y yo sigo bogando,
empujada por vientos inclementes
hacia oscuros confines.
El crepúsculo me sigue, y al final en la orilla,
como mudo fantasma me recibe tu ausencia.

Son páramos los bosques,
desierto la campiña, curso seco
el ayer cristalino lecho del río.
Todo se hace silencio,

mientras el tiempo avanza, indiferente,
y un viejo reloj va vertiendo su arena….
Ya no queda lugar en el que pueda amarte.

UNA CARTA DE AMOR

UNA CARTA DE AMOR

Amor:

Ojalá me dejases saber de ti, conocer de ti. De como te sentiste ante esto o aquello. Quisiera saber de cada instante, que ha hecho de ti el que eres. Pasear por tus atardeceres de antaño, y cogidos de la mano, detenernos de cuando en cuando a contemplar sus momentos, incluso los que dejaron un poso amargo.

Ojalá me dejases mirar con tus ojos, acariciar con tus manos, sentir con tu corazón; incluso hacerme pedazos y quebrarme con tu dolor. Tal vez así podría comprender tus silencios, tus ausencias. Tal vez entonces sabría qué es lo que tantas veces te arrastra hasta algún oscuro rincón de tu alma, dónde permaneces escondido, ¡tan lejano a mi!.

Discúlpame si he irrumpido en tu vida, antes tranquila, removiendo viejas heridas, arañando los más recónditos rincones de tu alma. Perdóname si agito tu calma, obligándote a pensar cuando no lo deseas.

Disculpa que me cuele en tu corazón como una intrusa, e intente, sin ningún pudor, desnudarlo. Créeme, jamás he deseado ser tormenta perturbadora de tu paz, y no puedo dejar de lamentar la torpeza que despliego cuando no sé cómo llegar a ti y me muevo a tu alrededor, rondándote como un ladrón, que aun temiendo ser descubierto, no es capaz de abandonar el preciado objeto que pretende.

Aun así he decidido vestirme de valor, y prometerte que todo va a cambiar, que puedo alcanzarte, que puedo rozarte sin derribarte.

Ahora estoy aquí, sola, y sé que no tendrá cabida el deseo en esta noche, en la que la luna me brinda su suave arrullo, mientras me acuna tu silencio ausente. Se que no habrá palabras que te traigan hasta el hueco que para ti guardan mis brazos. Pero te presiento cerca, y ha de bastar con el tierno efluvio que llega a mi piel desde la calidez de tu mirada, con el aliento que se escapa de entre tus labios, con el latido de tu corazón ardiente o la explosión de los sentidos que mi alma presiente cuando me rozas. Todo ello será más que suficiente para hacerme desplegar las alas, a favor del viento, dispuesta a volar a tu lado, tratando de alcanzar nuevos espacios dónde dejarme fecundar por lunas nuevas. Vayamos pues, amor, en pos de nuevas primaveras. ®

(Por Brissa)

HE ELEGIDO EL SILENCIO

HE ELEGIDO EL SILENCIO


He elegido el silencio
como línea divisoria
entre mi amor y tu ausencia.

He elegido el silencio
como muro invisible
que ha de ocultar mi hoguera
de tus astillas.
¡Qué mi palabra no sabría mentirte,
y a gritos de memoria me atormenta.

Y es por eso que he ofrecido al silencio mi devoción,
a cambio del velo que oculte ante mis párpados
las luces que me asaltan desde el recuerdo.

¡Un día más, otro día cualquiera,
oculto por el humo de la ausencia..!
Otro día de silencio,
¿hay algo más vacío que el silencio?.

Otro día de luces devoradas
por la noche sombría.
De nuevo el sentimiento se arrebata,
y golpean las mejillas, líquidas gotas
de resignada desesperanza.

HOMBRE TRISTE

HOMBRE TRISTE

Hombre de triste mirada,
andar cansino, sonrisa lacia
y alma torturada, cargas tu fardo
de miedos y tristezas,
y es la resignación,
tu peor desdicha.
Sabe que un día
tus temores serán cenizas al viento.
Qué donde hoy impera la tristeza,
hará su nido la esperanza.
Qué donde hoy cabalga el miedo,
la luz arrasará cada rincón,
cada resquicio; y tu carga
ya por siempre liviana,...
se verá solo lastrada
por el peso de los sueños cumplidos. ®

A UNA DESCONOCIDA

Hoy, que las nubes oscurecen el cielo
y la bruma se desplaza conmigo,
nos tropezamos en un lugar común.
Sin esperarlo, recibí de tus ojos,
un rayo solidario de reconocimiento,
y tus labios,-mujer anónima-,
dibujaron una leve sonrisa.
En segundos, devorada por la marea humana,
te perdiste. Así, nunca sabrás
que esa sonrisa se hizo bonanza
para mi tempestad, y ungüento de mis llagas.
He venido a manchar de gratitud
este papel, para guardar el sentir,
que engendró una mirada
-hecha soplo de brisa cálida-,
cuando flotando a la deriva,
me aferré al salvavidas de tu sonrisa. ®

REFLEXIÓN SOBRE EL TIEMPO

REFLEXIÓN SOBRE EL TIEMPO

Dicen que el tiempo es uno de nuestros peores enemigos. Reflexionando sobre ello es fácil hallar razones que lo demuestran, y que parecen incuestionables:


El tiempo transcurre robándonos nuestros sueños, cuando apenas acabamos de alcanzarlos y, en cualquier caso, cuando todavía no los hemos disfrutado.

Convierte nuestras palabras en armas arrojadizas, que vuelven sus filos hirientes contra nosotros mismos, devolviéndonos un discurso del que ya ni siquiera la memoria guarda el recuerdo de haberlo pronunciado.

Como un gran farsante, nos regala una y otra vez las mismas miserias, envueltas para cada ocasión en papeles de diferentes colores, que una y otra vez nos ciegan haciéndonos caer en su trampa de apariencia brillante.

A veces, aparenta generososidad, y nos transporta a momentos que nos sacuden el alma y nos encogen el corazón, mostrándonos algo que aparenta tan hermoso, que simplemente el hecho de saber que existe nos transforma, y nos hace soñar con poseerlo; pero se trata de un regalo envenenado, y la generosidad se torna en burla, cuando finalmente el sueño escupe una carcajada a nuestra alma, mientras el objeto de nuestro deseo, que nunca es tan maravilloso cómo parecía (aunque claro, eso no lo vemos nunca hasta que el maldito tiempo retira el velo que lo ocultaba de nuestros ojos), desaparece, atropellando en su huída a nuestro corazón, dejándolo herido, derrotado e incluso a veces irremediablemente destrozado.

Y por fin, nos torna las sienes blancas, mientras el corazón sigue saltando bullicioso. Nos encierra un alma ansiosa de aventura en un cuerpo marchito y decrépito. Nos castiga con la película, proyectada en sesión continua, de nuestra decadencia, pero sobre todo nos compra el billete aún a sabiendas de que no deseamos viajar, y nos impone el destino menos deseado.....

Venimos al mundo, y desde la primera bocanada de aire comienza nuestra lucha contra el tiempo. Alcanzamos la capacidad de razonar, desear, soñar o ilusionarnos y nos pasamos media vida, soñando con que el tiempo transcurra y nos permita acceder a lo que en cada momento nos resulta inalcanzable. Pero pronto, mucho antes de lo imaginado, empezamos a luchar contra su paso, y finalmente soñamos con detener su avance inexorable y así evitar que el final nos dé alcance.

Yo, tiempo, he decidido ignorarte, al menos mientras pueda. Sé que en algún momento habré de pararme a pensar en ti, en cómo burlarte, en cómo aprender a convivir contigo. Se que tendré que hacerlo, y pronto, pero ahora, habrás de disculparme…...no tengo tiempo.®

(Por brissa)

RECUERDOS

RECUERDOS

Entre recuerdos, frescos todavía,
sollozan las estrellas,
por ver morir de ausencia a las madrugadas.
Se suceden los días, huérfanos de ternura,
esclavos del silencio,
testigos del lento girar
del carrusel de las emociones,
Si yo pudiera rescatar los gozos,
y apurar de nuevo la copa de la dicha,
haría del olvido, bálsamo
para la memoria rebelde. ®

EL BAUL

EL BAUL

En el viejo baúl, dónde escondidos,
yacen tantos retazos de vida,
que nos han sobrevivido,
se apilan: el mantel de hilo beige,
el fuego del hogar,
el olor a manzanas
recién cogidas;
mi más dulce sonrisa;
tus más locos ensueños;
el pañuelo de encaje,
que secaba mi llanto
mientras que te perdía;
recuerdos ya olvidados,
tus fotos, amarillas,
y aquel beso de fuego,
que en mis labios aun brilla. ®

ESTE ADIOS..

ESTE ADIOS..

Este manto de hielo que congela
el fuego vivo de las ilusiones.
Este amor que no atiende a razones.
Este dolor airado que me quiebra.

Este vagar a oscuras en la niebla,
atrapada entre tules de pasión.
Desmedido desafío a la razón.
Grito salvaje surgido de la tierra.

Esta terca huída hacia delante,
sin jamás volver atrás la mirada.
Este llanto que fluye sin lágrimas.

Esta distancia que nunca es bastante,
hiel que cruza el corazón de parte a parte.
Este adiós viene a desgarrarme el alma.

HUELES...

HUELES...

Hueles a fantasía desbordada;
a bravío deseo desatado;
a liquidez que emerge cual reclamo;
a mirada febril y atormentada.

A piel con otra piel aderezada;
a testuz que no reconoce amo;
silencio sepulcral, si te reclamo;
a llama que devora las entrañas.

A reo condenado al fuego eterno;
a carne desgarrada a dentelladas.
A criatura surgida del infierno,

que clava en mi sus uñas afiladas,
intentando arrastrarme hasta el averno
donde penan las almas desahuciadas.

AÑORANZA

AÑORANZA

Sé de tu tiempo,
vacío de memoria,
bañado de silencio.
Qué deambulan tus pasos
procurando el olvido.
La estrella que ha guiado
tus noches impacientes,
ilumina tan solo
el retrato en oscuro,
de este vivir sin alma que somos,
tan lejos de “NOSOTROS”.
He bordado mis días,
con los hilos grisáceos
de tu maldita ausencia.
Mi pluma ha desbordado
mil versos inconclusos;
y he puesto una mordaza,
resignada, cobarde,
al ansia de tenerte
rondando mi cintura;
al dolor, de añorar
renacer en tu aire. ®

FRAY PORRÓN

FRAY PORRÓN

Tu veneno

Dame a probar
Ese veneno, que es tu boca
De sabor salado,
Las lágrimas de tus ojos.

Dame a beber, la fragancia
Que emana por las fuentes de tu cuerpo
De piel tostada
Por un sol agosteño.

Dame la esencia de tu mirada
Hechicera, furtiva, callada
Sobre unos labios de fresas y azúcar.

Dame el viento de tus pulmones
Caliente Siroco que abrasa mi rostro
Cuando me miras o besas.

Dame tu tiempo, escondido
Entre barcos viejos, y olor a mar
De cielo azul, de alma verde
Para poder vivir, solo un día mas

Dame tu vida, plagada de nostalgia
De soledad compartida
De caricias sin cariño
Para poder vivir la mía.

Manolito el Cantaor

FRANCISCO ARIAS SOLÍS

FRANCISCO ARIAS SOLÍS

Notas biográficas:

Nace en Málaga, completa sus estudios de bachiller en Ronda, universitarios en Granada y Madrid dónde estudia Ingeniero de montes. Trabaja en Cádiz en Prevención de riesgos laborales. Colabora con varios periódicos, revistas culturales y literarias. Es un biógrafo bastante prolífico.

En 1992 funda la Asociación cultural artística y literaria foro libre y cinco años mas tarde la Asociación Internacional de Internautas por la Paz y la Libertad.

POEMAS

UN CORAZÓN QUE SUPO AMAR

Aquí nadie yace,
todo es falso
y la muerte aún no la comprendo.
A mis amigos dejé de visitarlos
porque debía de partir,
otros me esperaban desde siempre en silencio
y temía ya no reconocerlos.
Ahora estoy con ellos
y hablamos de la lluvia.
Aquí nadie yace,
los cementerios están vacíos
y las flores no saben llorar.
Si quieres recordarme... vete,
búscame entre las cosas
y más allá de las cosas
sobre los sueños.
La muerte nunca la comprendí
y quizá por eso
permaneceré siempre vivo.

AL SENTIR TU BRISA

Porque quiero quererte y no te quiero,
porque sueño soñarte y no te sueño,
porque anhelo anhelarte y no soy dueño
de aquello que prefiero y no prefiero.
Porque busco tu paso en el sendero
mientras huyo no huyendo de mi empeño,
y me siento pequeño, tan pequeño,
que no logro en mi vida ser sincero.
Por haberte vivido sin vivirte
y haberte amado tanto sin amarte,
puedo soñar contigo limpiamente.
Porque al sentir tu brisa sin sentirte,
pudiera en la caricia desearte
gozando de tu ausencia plenamente.

TE DEVORO A CARICIAS

Con estos labios que ha de comer la tierra,
te beso limpiamente los mínimos cabellos
que hacen anillos de ébano, minúsculos y bellos
en tu cuello, lo mismo que el pinar en la sierra.
Te muerdo con los dientes, te hiero en esta guerra
de amor en que enloquezco. Sangras. Y pongo sellos
a las heridas tibias con besos, besos... Ellos
que han de quedar comidos, mordidos por la tierra.
Tal ímpetu me come las entrañas, que sorbo
tu carne palmo a palmo, cerco de llama el sexo,
te devoro a caricias, y a besos, y a mordiscos.
Ni la muerte, ni el ansia, ni el tiempo son estorbo.
El abrazo es lo mismo si cóncavo o convexo,
y yo soy un cordero que trisca en tus apriscos.

CIEGO DE AMOR

He de sembrar tu tierra, amada mía,
de esta semilla amante, huracanada,
que me duele en el alma, aprisionada
por esta piel, o cárcel, o agonía.

No sé que fuerza, con tenaz porfía,
me convoca en tu entraña. A su llamada
marcha hacia ti mi sangre enamorada,
increíble, ancestral, cálida, umbría.

Ciego de amor, en proceloso anhelo
voy desde el corazón a tu figura,
delirante de instinto y de desvelo.

Llena mi soledad, mi noche oscura
y el cósmico silencio de este cielo
que amenaza mortal desde la altura.

LOS POBRES DE TODOS LOS DOMINGOS

¿Cómo serán los pobres, dime, madre?
¿Cómo será esa gente sucia y fea
que todos los domingos encontramos
y nos pide a la puerta de la iglesia?
¿Cómo serán sus casas, dime, madre?
¿Tendrán televisión como la nuestra?
¿Se cambiarán de sábanas los jueves?
¿Usarán en invierno estufa eléctrica?
¿Cómo serán sus fiestas, dime, madre?
¿O es que los pobres nunca van a fiestas?
¿Beberán en porrón, por ahorrar copas?
¿Conocerán la música moderna?
¿Cómo son sus amigos, dime, madre?
¿Son pobres como ellos? ¿Veranean?
¿Y de qué hablan con ellos cuando salen?
¿De fútbol? ¿De política? ¿De ciencia?
¿Se divierten los pobres, dime, madre?
¿Van a cafeterías, van a tiendas?
¿Van a cines de barrios, o a piscinas,
o están pidiendo siempre por las puertas?
Y los hijos, los hijos de los pobres,
dime, madre, ¿con qué juguetes juegan?
¿Tienen ellos también los Reyes Magos?
¿Se comen a las cinco la merienda?
¿Nos odiarán los pobres, dime, madre?
Nos odiarán o les dará vergüenza
sentirse tan pequeños y tan pobres,
comparar nuestro coche y su miseria?
¿Cómo serán los pobres, dime, madre?
¿Se enamoran? ¿Sonríen? ¿Sufren? ¿Rezan?
¿Cómo será esa gente que nos pide
y que al salir de misa nos molesta?

ÁMAME ESTA NOCHE

¡Qué amante
no será dichoso esta noche,
qué amante no tendrá esta noche su dicha,
su amor, su fiel amor contra su pecho!
Ese amante soy yo,
yo soy ese alma desolada entre la felicidad de los otros,
entre los dichosos suspiros y los oscuros abrazos
de los que pasan bajo la luna pisando la música
desgajada y caída sobre la tierra nocturna.
¡Ah! La flor del amor me ha sido negada.
¿Qué hago entonces aquí?
Mas la esperanza existe mientras vive el amor.
Ámame esta noche, amor mío,
ámame y no rompas este corazón que te pertenece
y cuya enfermedad tiene tu mismo nombre
y tu rostro y tu alma
y tu cuerpo y tu gracia y toda tu figura.

AL SENTIR TU BRISA

Porque quiero quererte y no te quiero,
porque sueño soñarte y no te sueño,
porque anhelo anhelarte y no soy dueño
de aquello que prefiero y no prefiero.

Porque busco tu paso en el sendero
mientras huyo no huyendo de mi empeño,
y me siento pequeño, tan pequeño,
que no logro en mi vida ser sincero.

Por haberte vivido sin vivirte
y haberte amado tanto sin amarte,
puedo soñar contigo limpiamente.

Porque al sentir tu brisa sin sentirte,
pudiera en la caricia desearte
gozando de tu ausencia plenamente.

DÍA DE FIESTA

Madre, que vienen los ricos,
pon cara de pena.
Madre, saca el cartelito
y trae la muleta.
Madre, que esta mañana
va bien la faena.
Madre, se ve que hoy la plática
les ha hecho mella.
Madre, ya va siendo tarde,
hagamos las cuentas.
Madre me quedo yo diez duros
que es día de fiesta.
Madre, que quiero comprarme
un bollo de crema.
Madre, ¡que ya estoy harto
de pan con acelgas!
Madre, te veo cansada,
¿te sientes enferma?
Madre, ¿por qué estás llorando?
¡Que yo no te vea!
Madre, cuando yo sea hombre
me iré a las Américas.
Madre, o mejor a Alemania
que pilla más cerca.
Madre, ¡verás cuantos duros
traeré cuando vuelva!
Madre, y así ya no pides
cuando seas vieja.
Madre, ¡pondremos un puesto
muy grande, en la acera!
¡Madre, y dentro una estufa
y una radio nueva!
Madre..., que ya es mediodía
y padre reniega.
Madre..., y tú no le cuentes
mi bollo de crema.
¡Madre, que viene más gente,
los ricos se acercan!
Madre, pon cara de frío
¡y trae la muleta!

LAS OLAS DE TUS MUSLOS

Sentirte bajo mí en la suave arena;
sentir los tiernos peces de tus senos,
las olas de tus muslos, la espuma de tus risas,
la resaca sutil de tus abrazos,
las gaviotas sin fin de tus gemidos...
Sentir sobre los hombros, sobre el alma
el cómplice rielar de la primera estrella
y una brisa profunda y encendida,
fragante de perdidas caracolas.
Sentir en tus caderas las algas del deseo
tesoros prometiendo al navegante,
y en tu sangre sentir latidos de nereida.
Sentir en los corales y perlas de tu boca
la ira cruel, demencial, de tempestades;
sentir en tus cabellos la quietud y dulzura
de un tálamo solar, de una colcha de pétalos;
sentir en la emoción de tu mirada
el mundo renaciendo como un abril latino,
y en llamas el espacio ceñido al mar constante;
sentir, sentir tan sólo la luz de este momento.

HUELEN A TI LAS SÁBANAS

Huelen a ti las sábanas, amor, y todavía
está tu libro abierto encima de la mesa
y hay ropa por el suelo y discos y tabaco.

Aunque aquí ya no estés mi cuerpo aún te busca.
Y en este fingimiento de abrazarte, en la almohada
persigo tu recuerdo, tu delgada cintura.

Por suerte no es un sueño y quizá en el baño
mi cepillo me espere, húmedo de tu boca,
o toallas que secaron tu pelo.

Huelen a ti las sábanas. El barrio se despierta.
Hay voces en la calle y luz tras la persiana.
El sol debe estar alto. Qué corta fue la noche.

AL ROJO DEL CALOR

Entrar en ti, mi umbral, mi patio umbrío,
entrar y descubrirte en tu reposo,
lenta resina, miel, vino oloroso;
entrar en ti, brocal, gozo sombrío.
Entrar en ti, zaguán, entrar con brío,
cámara oscura, aljibe, sudoroso,
perfumado lagar, bodega, foso,
tibio aposento, ardiente escalofrío.
Apostándome así, contra tu vera;
entrar en ti, despacio, recorrerte
a tientas con paredes de salmuera.
Entrar en ti, subiéndote, sin verte,
y el vértigo verter para que fuera
ensillada y sin mí quede la muerte.

BASTA EL SILENCIO

Estoy desnudo, el sol con fuego dice
cuanto diría el hombre enamorado.
Basta el silencio a confesarlo todo,
si tendido en la orilla de algún río
el hombre calla y en su pecho, mudo.
un sol como el cielo resplandece.
Ya lo sabemos todo. Que son rojos
los labios que se besan en la orilla,
que la vida es un breve y dulce abrazo
y que con la mañana una alegría
sin nombre nos invade silenciosa.
Ya no necesitamos las palabras.
Ya basta el sol que besa, basta el río
que nos lleva en sus ondas lentamente,
y el viento que los ojos acaricia,
la verde sombra que en la boca tiembla.

Vuelvo a sentir tu vida
Tenerte cerca. Hablarte.
Y besarte en silencio.
Y sentir el contacto
caliente de tu cuerpo.
Sentir que vives, trémula,
aquí contra mi pecho.
Que mis brazos abarcan
tus límites perfectos.
Que tu piel electriza
las yemas de mis dedos.
Que la vida se ahoga
en el hilo de un beso.
Que así, en la sombra, a tientas,
bajo la noche, ciegos,
topándonos a oscuras
mientras todo es silencio,
nos amamos y somos
casi dioses rugiendo.
Vuelvo a palpar tu carne,
vuelvo a besarte, vuelvo
a estrecharte en la sombra
ciega contra mi pecho.
Vuelvo a sentir tu vida
trémulamente. Siento
que el desamparo pone
su soledad, su cerco,
en torno de nosotros.
El mundo está desierto.
Mudo. Tú y yo arrojados
a un destino violento,
aquí, sobre la tierra,
abrazándonos ciegos.
Y entonces te recojo,
te amparo, te sujeto,
pequeña, débil, mía,
cobijada en mi aliento,
sostenida en mis brazos,
cubierta con mis besos.
Pero mi pequeñez
en seguida comprendo.
Mi inútil protección,
castillo sin cimientos,
rueda deshecha frente
al enorme Universo.
¡Qué poco puede un hombre!
Y me refugio en medio
de tanta soledad
en tu caliente cuerpo,
para que entre tus brazos
me mezas con tu tierno
amor. Niño asustado,
busco tu amor materno.
Los dos en la tiniebla
abrazados, pequeños,
frente a la eternidad,
lloramos en silencio.
La noche continúa
mudamente cubriéndonos.

COMO UN VAHO DE AMOR

Tú que me miras, mírame hasta el fondo.
Tú que me sabes, sábeme.
Porque falta muy poco, porque el tiempo
arrecia vendavales
que se llevan ventanas y gemidos,
besos, ruidos de calles,
este silbido agudo que ahora escuchas
en el vecino parque,
las nubes delicadas que se juntan
en los azules gráciles
y el corazón con que me miras hondo
queriendo acariciarme.
Nada puedes hacer. Nada podrías
hacer. Déjate suave.
Es más fácil así. Vayamos juntos,
llevados por el aire,
si envejeciendo en el ciclón horrible,
unidos, esenciales,
mirándonos al fondo de la vida
y viendo allí la imagen
de nuestros cuerpos paseando dulces
por huertos virginales...
Eras tan clara. Junto al aire tanto
te amé... En la tristeza grave
tú me arrancabas la melancolía
como una espina aguda de la carne;
me acompañabas en las horas puras;
me rozabas tan suave
con tus dedos sutiles, con tu dulce
modo de acompañarme...
...Fuiste como una niebla, como un vaho
de amor, como un vapor imponderable
que me envolviese en cálidas vislumbres
las duras realidades,
y que después, pasadas las aristas
crudas, me rodease
y me dijese: "-Existe en el mundo.
Ven ya hacia el mundo. Ámame".

TUS LABIOS

Quizá perdí mi juventud, quizá
perdí Floridas increíbles.
Quizá perdí otras cosas, pero tengo
la sal ardiente de tus labios.
Una infancia perdí, quizá un deseo
de una luz entre pinos y el mar puro.
Perdí el cielo del sur, pero ahora tengo
la sal y el fuego de tus labios.
Sí, perdí mi bahía, donde el tiempo
no parecía existir sino soñando.
Unos sueños perdí, pero te tengo
y contigo a tus labios.
¿Perdí a Dios? Una noche sentí oscura
la soledad, la muerte entre los brazos.
Y helado el corazón. Más luego tuve
la honda caricia de tus labios.
Ya no estaré más sólo. Quiera el mundo
herir con frío o con puñal mi alma.
Ya no estaré más solo porque tengo
la compañía de tus labios.

GOZO PURO

¡Gozo de un labio! ¡Gozo de un suspiro!
¡Gozo de un cuerpo fiel! ¡Gozo de un beso!
¡Gozos del poseedor y del poseso,
que hacen candeal el celo y su respiro!

¡Gozo de la caricia en que me miro!
¡Gozo hecho carne, gozo puro, ileso...!
¡Gozos del barro en flor, gozos sin peso,
que estrofan, gozo en gozo, como un giro!

Gozo para ser más, lúcido instante,
de deliciosa entrega derramada,
rica en temblor, en fuego y lozanía.

Gozo que al convertirme en pleno amante,
trueca mi errante sangre recatada
en una apoteosis de osadía.

POEMA DE NAVIDAD

Paz y libertad
Porque un Niño ha nacido
en esta tierra,
que suenen los tambores,
cese la guerra.
Porque el Niño se hizo
pan y alimento,
que no quede en la tierra
ningún hambriento.
Porque un Niño nos trajo
paz y libertad,
que a todos ilumine
hoy la Navidad.

Ciego de amor

He de sembrar tu tierra, amada mía,
de esta semilla amante, huracanada,
que me duele en el alma, aprisionada
por esta piel, o cárcel, o agonía.

No sé que fuerza, con tenaz porfía,
me convoca en tu entraña. A su llamada
marcha hacia ti mi sangre enamorada,
increíble, ancestral, cálida, umbría.

Ciego de amor, en proceloso anhelo
voy desde el corazón a tu figura,
delirante de instinto y de desvelo.

Llena mi soledad, mi noche oscura
y el cósmico silencio de este cielo
que amenaza mortal desde la altura.

SER TUYA...

SER TUYA...

Yo no pretendo sacudir tu vida,
ni quiero despertar tus miedos.
No deseo retirar los velos
con los que, púdico, cubres lo que sientes.

Solo quiero amor, serenamente,
acercarme sigilosa hasta esa orilla,
en que la luz de tu mirada brilla,
y el deseo de amar se hace más fuerte.

Y allí en silencio, contemplarte
mientras vives, respiras, te enamoras;
mientras ríes alegre; mientras lloras.

Ser tu refugio si de mi precisas.
El regazo cálido que te reciba.
El bálsamo que alivie tus heridas.

Ser aquella que únicamente,
por ser la que más te ama,
sea dulce placer para tu cuerpo,
y plácido descanso de tu alma.

FUISTE MIO

FUISTE MIO

Fuiste mío durante un breve suspiro.
Fuiste la savia que alimentó mi alma.
La brisa suave que acaricia,
cuando la tempestad es vencida por la calma.
Fuiste mío como sólo se posee
el aire preciso para respirar.
Como abraza intensamente el mar
a las cálidas playas dónde halla reposo.
Fuiste mío, y cual río caudaloso
inundaste mi ser con tu corriente.
Bebí el agua clara de tu fuente;
y en ella mi sed se vió saciada.
Fuiste mío desesperadamente,
cuando en tus ojos me perdía cautiva.
Cuando en ti navegando a la deriva
hallé mi puerto casi sin buscarlo.
Mío fue tu cuerpo fuerte y bravo,
victorioso en nuestras batallas incruentas,
y tuyo mi turbado corazón,
dónde pasión y amor
se mixturaban en mezcla perfecta.