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Un soplo de brisa fresca

HOY PODRÍA....

HOY PODRÍA....

Hoy te podría besar;
podría en tus labios deleitarme, y luego
acercarme a tu oído, y susurrar
mil ternuras salpicadas de deseo.

Podría entregarme aquí y ahora,
y arder contigo en este fuego
que implacable e incansable me devora.

Podría atravesar el elevado muro
que me protege o me separa de tus brazos,
aunque sabes del miedo que me encoge
ante el misterio que se oculta al otro lado.

Podría dejar que para ti mi alma,
siempre tan pudorosa y recatada,
se abriese franca, desmaquillada,
o permitirte incluso desnudarla.

Pero creo que esta vez voy a inhibirme,
que acallaré como pueda a mis sentidos,
creo que esta vez no besaré tus labios
ni rondaré susurrante tus oídos.

Creo que apagaré mi pasión desbocada
con chorros de frío raciocinio,
y que diseñaré para mi alma
un ropaje severo y comedido.

Pero no puedo evitar que me golpee
la certeza de que, aunque no quisiera,
fui yo quien, inconsciente y sin saberlo,
arrojó todas las brasas a esta hoguera.

Y lamento no haber sido capaz
de despojarme del oscuro velo
que me ha impedido a tu lado volar,
para juntos al fin, tocar el cielo.

Tendré, pues, que convivir con la tristeza,
y con este deseo que me abruma,
de dejarme llevar, y, finalmente,
bailar entre tus brazos a la luz de la luna.

SI ME LLAMARAS....

SI ME LLAMARAS....

Si tú me llamaras, marcharían
mis pasos anhelantes tras tus huellas,
alumbrada en la paz de la noche
por la luz de las desnudas estrellas.
Como sombra silenciosa, quisiera
entrar al ignoto mundo de tu sueños.
Ser la brisa suave
que revuelve tus cabellos.
La nube blanca que despliega
su manto sobre tus amaneceres.
Ser aire en tus pulmones;
viento en tu travesía.
El faro salvador que te guíe
cuando a merced de la tormenta navegues.®

LA OTRA ORILLA

LA OTRA ORILLA

Ya he de marchar amor,
se consume mi tiempo.
¡Qué extraña calma siento!
Es como un sueño plácido.
Se desvanece la memoria,
lo mortal se va desdibujando;
rostros amigos desaparecen,
e incluso el tuyo, tan amado,
se va borrando.
Imaginé más dura la despedida.
Creí más fuertes las raíces.
Pero no siento melancolía.
Ni siquiera estoy triste.
No ignoro que tú sufres,
que te sientes perdido,
más no te aflijas
me voy vacía de penas,
desnuda de rencores.
Ya libre de dolores e inundada
por una paz desconocida.
No guardes mi recuerdo
como herida sangrante,
tampoco entierres mi memoria en el olvido.
Déjame acompañarte,
hecha aire, brisa, aroma,
hierba, rama de olivo.
Estaré por ahí,
en la lluvia que te moja,
en el sol que te alumbra.
Invisible y real. Hecha vida.
Contemplándote desde la otra orilla. ®

LOS GRITOS DEL SILENCIO

LOS GRITOS DEL SILENCIO


Aguardaba la noche agazapada,
escuchando la voz de su silencio.
Era una máscara su rostro,
y ahogada en el agónico aliento
de este amor moribundo; ensordecida
por el eco estridente de la nada
y el terrible lamento
que nace de las almas desgarradas,
despeñándose camino del infierno,
yo aguardaba la noche agazapada,
mientras solo se oía su silencio.

TU BOCA

TU BOCA

Despídete en mi nombre de tus manos,
cuya caricia mi cuerpo tanto extraña,
Del suspiro nacido cuando calla
dormida la consciencia.
De la conjunción de presencias:
la mía apasionadamente intensa,
la tuya mansa y cálida.

Ya no retoza mi piel junto a la tuya,
ni ha de perderse en mis ojos tu mirada,
¡acariciante ayer... hoy tan lejana!
Ya tu aliento no será parte del mío,
ni has de arroparme cuando el frío
me azote, y busque en ti el calor perdido.
Ya está el nido vacío,
y mis labios, huérfanos de los tuyos
desesperan buscando, sin hallarte.

Adiós amor, luz de mi desamparo,
que llenaste de discurso mis silencios,
y te hiciste centro de mi universo...
Añoraré cada instante a tu lado,
y al filo del recuerdo que mi alma evoca,
he de añorar por encima de todo,
¡tu boca amor, tu boca....! ®

LA ROSA Y LA HIERBA

LA ROSA Y LA HIERBA

Llegaron a la vida casi a un tiempo,
cada una marcada por su destino.
Crecieron en jardines diferentes.
La una rosa en búcaro ostentoso;
la otra, hierba asentada al borde del camino.
La rosa fué ornato de salones,
recreo para la vista,
objeto de atenciones.
La hierba nunca atrajo las miradas.
Si acaso alguna vez
hubo de doblar herida;
(consecuencia de vivir en el suelo,
y al no vestir galana,
pasar desapercibida).
Aquella más delicada,
perdió sus galas imperceptiblemente:
una hoja ahora...otra mañana...
y desnudo de su encanto,
el búcaro ya solo mostraba
un tallo desolado.
En tanto la humilde hierba finalizaba
su ciclo vital sin estridencias,
y entregado su espacio, no fué entonces
ni más ni menos bella. ®

PARA ENAMORARME

PARA ENAMORARME

Se vistió de luna para enamorarme.
De luna brillante, de luna plateada.
Y bajó del cielo, para cortejarme,
y lanzó cien guiños, y cantó mil cantos.
Ciñó con corona de amores mi frente.
Susurro en mi oído secretos de vida.
Me alzó hasta las nubes,
descendió conmigo al fondo de los mares,
traspasó murallas, calmó tempestades.
Un día nefasto, ¡que sea maldito!,
se vistió de noche, negra, desolada.
Rechazó mi amor, quien sabe porqué.
Desapareció, ….no le he vuelto a ver.
Yo le sigo amando. ¡Cómo no iba a amarle,
si cantó en mi oído, dulcísimos cantos
vestido de luna, para enamorarme.! ®

A TU VERA...

A TU VERA...

Y se me paró el reloj
aquel día venturoso
en que el amor me atrapó.
y me abatieron tus ojos.

El alma se me llenó
de argentadas primaveras,
y me prendí en tus pupilas
verdes, como enredaderas,

que me rindieron a ti,
haciéndome prisionera.
A la Virgen le rogué
porque siempre me quisieras,

y esclava de tu pasión,
se alegra mi corazón
o pena, ¡pero a tu vera!

TUS VERSOS

TUS VERSOS

Tus versos se me vuelven cascabeles
que tintinean sonoros en mi oido.
Fragmentos de cristales ambarinos
Rubíes que en la noche resplandecen.

Rojos capullos de rosas sin espinas.
Lágrimas besadas por el rocío.
Ramillete en mi cintura prendido.
Gitanos, bailaores por seguidillas.

Perfumada en aroma de azucenas
florece en tus poemas la palabra.
Mistura de manzanilla y hierbabuena.

Es tu poesía volcán, ardiente lava.
y tus versos invisibles cadenas
que se entrelazan abrazando mi alma.

ANHELO

ANHELO

¿Qué te aleja de mi, qué te separa
del refugio amoroso de mis brazos?
Siento la soledad. Me hago pedazos,
y tan solo tu sombra me acompaña.

Te arrastro a mi torrente apasionado,
más me hiere el cilicio de la duda.
Te envuelvo entre madejas de ternura.
Me hago fruto de amor entre tus manos.

Y el combate de amor nos va sangrando.
Yo lavo tus heridas con mis besos,
y voy sobre tu cuerpo navegando.

Tu te dejas querer, más sin excesos.
Y mientras tanto, te sigo anhelando
con la esperanza ciega de un obseso.®

SONETO DE LA DESPEDIDA

SONETO DE LA DESPEDIDA

Se muere nuestro amor en el olvido,
destino del amor que ya no crece,
cueva dónde el querer enmudece;
encrucijada con diversos destinos.

De amor marchamos ambos peregrinos,
más el camino se nos llenó de abrojos.
Como fuentes se tornaron los ojos.
El corazón enredado entre espinos.

¡Cómo te alejas de mi pensamiento!
No parece que te hiera la distancia,
ni la ausencia te mueva al sentimiento.

Dime pues adiós. Que la templanza
se adueñe de este triste momento,
ya que reinar no pudo la constancia. ®

OSCURIDAD

OSCURIDAD

Negro horizonte,
al final de un oscuro camino,
bordeado por árboles siniestros,
que humillan sus ramas, y tras sus hojas,
esconden cualquier reflejo tímido de luz.
Negras aves volando en círculo.
¡Tan negras!
Negras sombras que se ciernen a su alrededor,
ciegas, vacías de vida que le alumbre.
Y no halla fuego en el que calentarse,
ni solidez que le preste abrigo,
ni mano que desteja su destino. ®

AMOR...

AMOR...

Amor tejido en la distancia,
nacido bajo hechizo de la luna.
Amor que entre sus brazos
el alma dulcemente acuna.
Dulce licor de arándanos;
baño de agua de rosas.
Amor generoso, soberano,
comunión con todas las cosas.
Amor ardiente, aprisionado
entre invisibles rejas.
Amor paciente, amor templado,
fuerza de la naturaleza.
En crisol atesoro tu fuerza pura.
Amor que me abatió,
¡Mi divina locura.!

SILENCIO

SILENCIO

Solo silencio arañando la noche,
vacía de ternura. Duda sombría.
Memoria desnuda. Silencio.

¡Tanto silencio!

Oscuras madrugadas tejidas de deseo.
Agujas de reloj mecidas por el tiempo.
Melancólicos sueños…Cruel silencio..

Despertares cautivos,
de sabor entre dulce y nostálgico.
Atardeceres fríos.
Y nos vamos bebiendo los recuerdos.

¡Oh silencio. Maldito silencio.!

A DÓNDE IRÁS..

A dónde irás amor que no te alcance
la dulce carga de este sentimiento
que crece sin medida, tan adentro,
que nada puede contener su avance.

A dónde irán tus pasos andariegos,
atrapados por cantos de sirena.
Si lo que ayer fue fuego ahora hiela,
¿cómo podrá retenerte mi empeño?.

¡Me corroe el veneno de los celos!
Más no quiero que vuelvas derrotado
uncido por el yugo de mi deseo,

que te quiero en mis mieles instalado,
y en mis noches oscuras, el lucero
que alumbre mi camino hasta tu lado.

Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer

Originario de Sevilla, España, Bécquer nació el 17 de febrero de
1836 siendo su padre un célebre pintor del costumbrismo sevillano
quien dejó huérfano a Adolfo a los cinco años. Comenzó sus primeros
estudios en el colegio de San Antonio Abad, para luego pasar a tomar
la carrera náutica en el colegio de San Telmo.
A los nueve años quedó huérfano también de madre y salió del anterior
colegio para ser acogido por su madrina de bautismo. A la edad de
diecisiete años dejó a su madrina y a la buena posición que ésta
le proporcionaba para viajar a Madrid en busca de fortuna a través
del campo de las letras que se le daba con facilidad.
Como es conocido, no era fácil subsistir de la literatura y
paradójicamente, Bécquer que deseaba encontrar fortuna lo que
abundó fueron escaseces, por lo que se vio obligado a servir de
escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, donde su
habilidad para el dibujo era admirada por sus compañeros, pero
fue motivo de que fuera cesado al ser sorprendido por el Director
haciendo dibujos de escenas de Shakespeare. De este modo volvió
Gustavo a vivir de sus artículos literarios que eran entonces de
poca demanda por lo que alternó esta actividad con la elaboración
de pinturas al fresco.
Tiempo después encontró una plaza en la redacción de
"El Contemporáneo" y fue entonces que escribió la mayoría de sus
leyendas y las "Cartas desde mi celda".
En 1862 llegó a vivir con Bécquer su hermano Valeriano, célebre en
Sevilla por su producción pictórica pero no por eso más afortunado
que Gustavo, y juntos vivieron al día uno traduciendo novelas o
escribiendo artículos y el otro dibujando y pintando por destajo;
mucho les costó a los hermanos salir adelante de su infortunio y
con el tiempo lograron juntos una modesta estabilidad que les
permitía a uno retratar por obsequio y al otro escribir una oda
por entusiasmo.
Como legado para la literatura del mundo, Gustavo Adolfo Bécquer
dejó sus "Rimas" a través de las cuales deja ver lo melancólico y
atormentado de su vida; en el género de las leyendas escribió la
célebre "Maese Pérez el Organista", "Los ojos verdes", "Las hojas
secas" y "La rosa de pasión" entre varias otras. Escribió esbozos
y ensayos como "La mujer de piedra", "La noche de difuntos", "Un
Drama" y "El aderezo de esmeraldas" entre una variedad similar a
la de sus leyendas. Hizo descripciones de "La basílica de Santa
Leocadia", el "Solar de la Casa del Cid" y el "Enterramiento de
Garcilaso de la Vega", entre otras. Por último, dentro del
costumbrismo o folklore español escribió "Los dos Compadres",
"Las jugadoras", la "Semana Santa en Toledo", "El café de Fornos"
y otras más.
En septiembre de 1870 dejó de existir Valeriano, duro golpe para
Gustavo, que pronto enfermó sin ningún síntoma preciso, de pulmonía
que se convirtió luego en hepatitis para tornarse en una pericarditis
que pronto había terminar su vida el 22 de diciembre de ese mismo año.

RIMAS

RIMA LIII

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!

oooOOOooo

RIMA I

Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.

Yo quisiera escribirle, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.

Pero en vano es luchar, que no hay cifra
capaz de encerrarle; y apenas, ¡oh, hermosa!,
si, teniendo en mis manos las tuyas,
pudiera, al oído, cantártelo a solas.

oooOOOooo

RIMA XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo?

oooOOOooo

RIMA IX

Besa el aura que gime blandamente
las leves ondas que jugando riza;
el sol besa a la nube en occidente
y de púrpura y oro la matiza;
la llama en derredor del tronco ardiente
por besar a otra llama se desliza;
y hasta el sauce, inclinándose a su peso,
al río que le besa, vuelve un beso.

oooOOOooo

RIMA IV

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!

EL ESPEJO

EL ESPEJO

El espejo de débil vidrio,
mostraba las secuelas
del cansancio cotidiano.
Reflejo fiel de batallas perdidas,
del botín del fracaso.
La mirada seguía buscando
resquicios de magias ya pasadas.
Hebras de luz intentaban
alumbrar la memoria.
Ya inmoladas las ilusiones fallidas,
los brillos morían
en la opacidad del hastío. ®

VERSA CONMIGO

VERSA CONMIGO

Ven, siéntate a mi lado, amigo mío.
La inspiración no brilla en esta noche,
y tal vez versar hoy fuese un derroche
si no puedo compartirlo contigo.

Tu mezclarás tus rimas con mis versos,
y de tal conjunción armonizada
han de surgir la rima y la palabra,
comunión de contenidos diversos.

Y es que tu musa siempre se halla activa.
mientras la mía, a menudo sestea.
No retoma la fase creativa,

y aun la mitad de lo que crea,
no pasa del grado de tentativa,
yendo al fin a llenar la papelera.®

LA PRIMAVERA

LA PRIMAVERA

Viva la primavera
que amanece gozosa una mañana
y va llenando las ventanas,
de luz y aroma a madreselvas....
Viste de gala la naturaleza,
los arroyos tintinean cantarines.
Retornan al fin las golondrinas,
y liban el polen las abejas
entre rosas, camelias y jazmines.
Los hinchados mofletes de la brisa
liberan su aire cálido,
rellenándose al punto de sonrisas.
La madre Tierra, nos procura el pan,
cuida de cada planta y cada viña, y aunque hasta ayer apareciera yerma
hoy resurge a la vida.
Reverdecen los bosques,
y de flores se inundan las vegas.
Retornan a anidar en las ramas las aves.
Es la mano de la propia Ceres
que rocía las mieses y fecunda las semillas.
Agua, aire, sol y luna
Montes, lagos, valles y praderas,
aves, flores, árboles y frutos,
al fin abandonan el luto,
para acoger a la primavera!

YACIENDO JUNTO A MI...

YACIENDO JUNTO A MI...

Despuntaban albores,
cuando en silencio te contemplaba
tras haber calmado tu fatiga,
buscado el éxtasis en tu mirada,
bebido de tu piel la frescura,
besado tu sonrisa alborozada...

Yaces abandonado, en este lecho
testigo de la gloria derramada.
Mientras que, de orfandad vestida,
me muerde la nostalgia,
tu descuidada ausencia me fascina,
y todavía me arden las entrañas.

Se retira la noche de puntillas.
Se despereza en brumas la mañana.
Avanza el tiempo indiferente.
Sobre tu rostro, el primer rayo del alba. ®