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Un soplo de brisa fresca

Bienvenida PRIMAVERA....

Bienvenida PRIMAVERA....

LA PRIMAVERA

(Tonadilla pastoril)

Ya alegra la campiña
la fresca primavera;
el bosque y la pradera
renuevan su verdor.
Con silbo de las ramas
los árboles vecinos
acompañan los trinos
del dulce ruiseñor.
Este es el tiempo, Silvio,
el tiempo del amor.

Escucha cual susurra
el arroyuelo manso;
al sueño y al descanso
convida su rumor.
¡Qué amena está la orilla!
¡Qué clara la corriente!
¿Cuándo exhaló el ambiente
más delicioso olor?
Este es el tiempo, Silvio,
el tiempo del amor.

Más bulla y más temprana
alumbra ya la aurora;
el sol los campos dora
con otro resplandor.
Desnúdanse los montes
del duro y triste hielo,
y vístese ya el cielo
de más vario color.
Este es el tiempo, Silvio,
el tiempo del amor.

Las aves se enamoran,
los peces, los ganados,
y aun se aman enlazados
el árbol y la flor.
Naturaleza toda,
cobrando nueva vida,
aplaude la venida
de mayo bienhechor.
Este es el tiempo, Silvio,
el tiempo del amor.

Tomas de Iriarte

LA ÚLTIMA PLAYA

LA ÚLTIMA PLAYA



Érase una playa allá en los confines del espacio y el tiempo, a donde una mujer llegó buscando un lugar de paz, de serenidad. Buscando su lugar seguro; el santuario para sus emociones y sus temores; para sus pensamientos y sentimientos, para sus sueños... No iba sola, aunque pudiese parecerlo. La acompañaba la fé. La fé en una voz cálida y hechizante que la condujo con firme dulzura. La fé en su propia decisión de alcanzar esa orilla mágica donde encontrar reposo. El sol brillaba amigo, e iluminaba cálidamente el hermoso escenario. El mar llegaba suavemente a entibiarse en la blanda arena.

La mujer caminó descalza, dejándose acariciar por los rayos luminosos y la brisa suave. La voz hipnotizante seguía hablando de sosiego, de comunión con el entorno que tan generosamente la acogía. Entonces, fue consciente del olor a mar -ese mar que siempre había tenido el poder de desbordar sus sentidos-. El aire transportaba aromas conocidos, y pensó: soy una con el aire.

Enterró uno de sus pies en la arena, para después dejar que asomase de nuevo a la superficie, y en tanto no apartaba los ojos del pie y de la arena –que, en tal juego, se confundían- continuó repitiendo el mismo movimiento, y pensó: soy una con la arena.

Después marchó hacia el agua y dejó que esta acogiese su cuerpo: los pies, las rodillas, la cintura…. Cuando avanzó en el agua y ya buena parte de su cuerpo se encontraba sumergido, el agua fué un inmenso y tierno abrazo, y sintió como el sabor salado de ese mar, se había adueñado de todo su cuerpo. Entonces la mujer pensó: soy una con el mar.

La voz “iniciadora” pasó a invocar a la sabiduría interior, y la mujer unió su voz en tal invocación. No fue luz, ni fue llama. No fue estruendo…. Una gaviota llegó volando hasta una roca que se hallaba entre el mar y la orilla, y allí se posó, frente a la mujer, y ambas supieron que eran una misma.

- ¿Vives tú dentro de mi? preguntó la mujer, aunque ya conocía la respuesta.

La gaviota continuó en silencio, la miraba, miraba a la arena, al sol, al mar… Si no fuese una gaviota, se podría decir que sonreía.

- ¿ Me prestarías tus alas para volar?

Y entonces voló….. Sí, tal como suena, volaba…. Surcaba el cielo agitando las alas prestadas de un modo natural, como si nunca hubiese hecho otra cosa. Volaba por encima de ese mar que hacía tan solo un instante era parte de su cuerpo. Sobre esa arena que se había colado entre sus dedos. Se sentía poderosa, capaz de cualquier cosa, aunque solo fuese aquí y ahora. Y sintió que tan solo era el principio. Que volvería a volar, una y mil veces. Tantas como invocase a su sabiduría. Tantas como llegase a desearlo. Tantas como creyese en su capacidad de volar.

La gaviota descendió lentamente hasta posarse en una roca, que se hallaba entre el mar y la tierra. Desde allí contempló a la mujer, que estaba de nuevo enfrente, aunque ahora su mirada ya no era de perplejidad, sino de certeza.

La voz, tan conocida ya, tan íntima, la invitaba al regreso. La mujer lanzó una última mirada –temporal- a aquel su paraíso, pero no sintió temor, ni tristeza. Sabía de su conquista. Sabía que siempre sería su dominio, del mismo modo que sabía que se había entregado y que pertenecería para siempre a ese rincón encantado.

Después….. abrir los ojos lentamente. Estirarse…..

- ¡ Qué curioso, el regreso no había sido doloroso!

Y la gaviota, antes de alejarse, le susurró al oído:

- Nunca vueles a lugar de donde el retorno resulte doloroso.

Brissa

Yo tengo dos soledades (de dama_serena)

Yo tengo dos soledades (de dama_serena)

Ella es dama_serena, y esta es su prosa, muestra de su exquisita sensibilidad. Leed y disfrutad


Yo tengo dos soledades, la elegida libremente y la impuesta.

Yo elijo muchas veces la soledad. Me gusta estar sola, disfrutar del silencio, de mis cosas, de mis pensamientos, disfrutar mi tiempo sola, sin nadie que me agobie ni me imponga nada. Esta soledad no es compartida, es mía, porque es libremente escogida y es maravillosa. No daña, no aísla si se dosifica, regenera el alma y la mente, me llena de silencio, me da referencias de mí misma, me ayuda.

Sin embargo está la otra, la que no elijo, la que insidiosa me acorrala, la que entristece, la que me han impuesto, la que no me permiten dejar de tener, la que no es fácil de eliminar, la que se pega a mí y ahoga, asfixia y restringe los pensamientos y los sentimientos, la que me hace llorar y me angustia. Esta no la quiero y sin embargo también la tengo. Hunde, aísla, da falsas referencias, pone impedimentos, me llena de silencio acusador.

Tengo dos soledades, si las sumo no me da una, siguen siendo dos. Y una de ellas no la quiero.

dama_serena

¡AY,...DE HABERLO SABIDO!

¡AY,...DE HABERLO SABIDO!

De haber sabido amor
que tu no me querías
Te habría amado menos
Mucho menos de lo que te amé.
(Rosa Lopez)


Si pudiese, hoy te diría,
que he perdonado.
Que no siento rencor.
Que nada queda,
que no sea cariño.

Te llenaría la cara
de besos imperceptibles,
y el alma de sonrisas …
Pintaría en tus ojos
el reflejo de un arco iris.

Y te diría
que comprendo tu cobardía.
Que comprendo
que te desvanecieses
en el laberinto sutil
de la evasiva.
Que bien sé de lo duro
que es decir “no”.

Te diría,
“Qué lastima amor.
Si yo supiera…
De haber sabido
que ya no me querías…”

Te diría,
cuanto duele
la pérdida total.
La ausencia absoluta.
No sentirme tan siquiera
dueña del aire o la palabra…

Si pudiera, te diría
que nunca te habría cobrado
mi dulzura. Que nunca
exigiría tributo por mi risa.

Que hay algo
mucho mas profundo,
mucho más grande.
Que nada tiene que ver
con soledades, penas o alegrías.
¡Mucho más grande.!

Te diría,
que amar es mucho más
que pedir, o esperar,
buscar o exigir.
Que el amor está
por encima de la carne.

Que el amor camina
sin destino,
a pecho descubierto.
Que viste de su propia belleza,
y lo transforma todo.

Te diría, que de haberlo sabido,
no habría invertido tanto sentir.
Que no hubiese sentido
tanto mi corazón.

Te diría,
que de haberlo sabido
no habría amado tanto…

No te amaría…

POEMAS DE JUAN (ZXZ)

POEMAS DE JUAN (ZXZ)


Los poemas que os voy a presentar, son de un amigo de mi canal "club de poetas". Es un placer y un honor traeros aquí esta muestra de la obra de un poeta que, de puntillas, surge de la sombra y asombra con una explosión de poesía que hace que te sientes, y te pongas a leer con fruición, enganchado a su saber decir, a su verso enhebrado con aparente facilidad.

Poneos cómodos y leed, no os sentireis defraudados.


EL COLOR DE LAS FLORES

De reflejos de sol,
de mar y fuego
surgieron en el mundo los colores.
Todo era ausencia.
Y de ausencia las flores se vestían.
Todas de ausencia.
Y fuego y sol y mar acariciaron
cálices,
hojas
y corolas...
Y se volvió color lo que no era.
Y despertó el color donde no había.
De reflejos de sol,
de mar y fuego
la rosa,
la violeta
y el clavel,
la azucena,
el lirio
y la camelia.
Ninguna se quedó sin el vestido
que alguna vez soñó como quimera,
la lila,
la amapola,
el tulipán,
la dalia,
el jazmín,
la hierbabuena...
De reflejos de sol,
de mar y fuego
se vestirán las flores que tú quieras.

ÁRBOL

Rezuma arisca,
silente y moribunda
esta mañana gris
plomiza y triste.

Pasea al despertar
la eterna queja
que lleva en su regazo
mortecino,
grabada en el perfume
de su brisa
o escrito en el fluir
de su letargo.

Aquellas ramas secas
del árbol solitario de la acera
ya no están secas,
y al cabo, sin embargo,
siguen estando muertas.

Él es mudo testigo
del día y de la noche,
del miedo a la guadaña,
del fusil y la cuerda.

Ellas, fantasmas fieles
de brazos suplicantes
y de lágrimas secas,
lanzaron aquel grito
que en el aire aún se escucha,
que desgarró la tarde
y conmovió a una estrella.

Y una lágrima helada
de infinita tristeza,
pero muerta y baldía,
besó las muertas ramas
del árbol solitario,
mientras la triste tarde
se vistió de mañana
para volverse arisca,
muda, plomiza y fría.

Y aquel lamento sordo
agónico y fugaz,
se volvió hierba verde
que anhelante y tenaz,
aguarda revivir
constante en su latir
en dulce y lenta espera,
el sueño de tornar
otoño en primavera
aquellas ramas secas
del árbol solitario
de la acera.

DE OTOÑO

Era un rumor lo que sonaba en la ventana,
las nubes dormitaban con su llanto obligado
y un pájaro del aire, volaba tan callado,
que el árbol le mostraba su rama más cercana.

El alba sorprendía a la noche en su vuelo
mientras tórtolas blancas se arrullaban dormidas,
el ocaso, teñido, mostraba sus heridas
y un color suave y ténue, se posaba en el suelo.

El viento era caricia en las calles vacías,
aquellas que a la luna tiritaban de frío,
besaban en su vuelo las gotas de rocío
o aguardaban pacientes el paso de los días.

Era la luz, la que inventaba diferencias,
los árboles, los suelos, los tejados, las puertas...
el humo de la lumbre con figuras inciertas
y un cielo desvirgado de cercanas querencias.

Los días se vestían con ropajes diversos
y aunque vagaban tristes y lánguidos soñaban,
golondrinas dormidas en su seno volaban
al tiempo que escribían dos amantes sus versos.

Tiritaban sin sombra los enebros al frío
al paso de los grises nubarrones colgados,
morían los silencios sin querer, abrazados
mientras gotas de lluvia acunaban al río.

Y todo era murmullo, o calma, o ambas cosas,
huía el calendario dando pasos sin prisa,
pero el árbol buscaba con su eterna sonrisa
bostezar las mañanas con perfume de rosas.

LA POESIA DE LOURDES C. (HABANA)

LA POESIA DE LOURDES C.  (HABANA)

Conocí a Lourdes hace ya unos años, con el nick Habana31, en mi querido canal del IRC HISPANO "club de poetas" (el nick se corresponde con su ascendencia cubana).

Me honró con su amistad, y pude conocerla como mujer -espléndido ser humano- y como poeta. Esta última faceta realmente me hechizó: y es que ella es genial. Su soltura utilizando el lenguaje, la profundidad de sus versos, el sentimiento que destilan, sorprenden y encandilan. La lectura de los poemas de Lourdes es una delicia, y es un privilegio el haber tenido la ocasión de conocerlos.

A continuación os dejo una muestra; dos hermosos poemas, escritos en diferentes momentos, pero que retratan la esencia de la poesía de Lourdes. Las mejores esencias han de disfrutarse en pequeñas cantidades, pero seguro que habrá mas…..

POEMA URBANO EN VELÁSQUEZ

¿Tú crees que podrá ser un poema
que me invites a casa,
me subas con misterios,
que te tiemble la voz
y me enseñes tus gatos,
que me brindes cerveza
y no bebamos
mientras que justificas el desorden…
Que no pongas la tele
ni música de fondo,
que apenas digas nada...
y yo ante tal absurdo
necesite abrazarte?

LOURDES C. - HABANA


HABITANTE DEL SIGLO

Cuando de una mujer
- habitante aún incómoda del siglo -
se habla
o desconocen donde van sus pasos,
quizá esté descubriendo alguna alquimia
algún camino nuevo
u otra forma de amar.
No la perdonarán las lenguas
ni saldrá en ningún libro
no aportará nada al mundo ni a los hombres
a la evolución, y menos a la especie.
Pero ay, si la leyeran,
tal vez sabrían de las cuerdas
en que vibran sus nervios,
de los tejidos de la soledad,
o la estructura del amor,
de la incomodidad del siglo.
Tal vez, señores, esté escribiendo algún poema
y un día quizás, la reconozcan.

LOURDES C. - HABANA

LUNA DE OTOÑO

LUNA DE OTOÑO

Cuántas letras que se quedaron sueltas
sin remedio.
Cuánta vida que pudo ser raíz
y es hoy astilla.
(Violeta Luna)


No recuerdo su última mirada.
Es hoy luna de otoño,
oculta entre las nubes,
sofocada su orla plateada
al igual que los sueños,
cuyas cenizas
ha dispersado el viento,
calladamente,
sin excesos, ni rabia.

Arrancadas las sombras
junto con los deseos,
para alojar la calma,
he borrado uno a uno cada surco
que dejaron las lágrimas
que llevaban su nombre.

Uno a uno, he ido recogiendo
los vidrios rotos de la esperanza;
y ahora yacen fríos, yertos,
entre tantos desechos,
sobre cualquier calzada.

Sofia B. (brissa)

EDUARDO MAZO, poeta de la Rambla

EDUARDO MAZO, poeta de la Rambla

Hace unos días, alguien recitó en el canal poesia del IRC el poema que se reproduce a continuación. Me causó curiosidad, y decidí buscar al autor en google, y encontré a Eduardo y su página web. Leí lo siguiente sobre el poeta:

"Eduardo es un poeta que exhibe sus composiciones en grandes paneles de madera en el paseo. Es el paradigma de argentino bohemio: ha sido vendedor, psicólogo, periodista, político del Partido Peronista... Edita y vende sus propios libros, debido al poco apoyo que los editores dan a los artistas de verdad, dice.

Su aspecto parece sacado de una película de tangos de los años cincuenta: delgado, sesentón, con pañuelo al cuello y gorra ladeada con la normal chulería en estos casos. Locuaz, como buen bonaerense, simpático y humano. Es, también, un poquito presumido: dice que sus poesías se las han inspirado tantísimas mujeres como le han amado y que él se las dedicaba a ellas.

Mas, sus poemas, dice, no son poemas de amor, sino pequeñas antorchas que le iluminarán las fotos de sus amadas cuando las oscurezca el tiempo. Y ni la muerte podrá con su capacidad para tanto amar."

© Texto de Felipe Sérvulo


LA ÚLTIMA BANDERA

Cuando el dolor me alcanza el fondo de los huesos,
cuando ya no hay milagros;
cuando la gente es una turba de espinas y de agujeros,
cuando todo es exacto;
cuando los viejos no están y nadie sabe dónde han ido,
cuando está roto el canto;
cuando se curvan los colores en alegorías impiadosas,
cuando mienten los pájaros;
cuando en los espejos se oxidan las sonrisas,
cuando todo es de barro;
cuando las entrañas huyen del arco iris,
cuando no hay solitarios;
cuando la piedra se vuelve indiferente debajo de la lluvia,
cuando se quiebra el paso;
cuando la tarde es un vahído soñoliento y sin gusto,
cuando reinan los malos;
cuando todo es redondo como una moneda fantasmal e imponente,
cuando el sueño es negado;
cuando las palabras invaden los cementerios,
cuando nada es nostálgico;
cuando la soledad desfila delante de los niños,
cuando se va la mano;

yo me pongo a escribir y en mis poemas
me dibujo esta bandera y la levanto.

Eduardo Mazo (Poeta de las ramblas)

Si quereis conocer mejor a Eduardo os dejo aquí la dirección de su web: http://www.eduardomazo.com/

Os lo recomiendo, vale la pena.

SABER DE TI (Ricardo Sotillo)

SABER DE TI  (Ricardo Sotillo)


Me gustaría saber de ti,
saber que todo en tu vida
marcha sobre ruedas para
poder cambiarlas por alas.
Quisiera mandarte un saludo,
para que te refresque el alma y la memoria.
Me gustaría que cada día
vayas cumpliendo poco a poco
cada uno de tus sueños,
para que así te dure el regusto toda la vida.
Pero, sobre todo, lo que quiero es
que sigas respirando el mismo aire
que me da vida unas 15 veces por minuto,
que tu corazón te impulse
con suficiente fuerza unas 80 veces por minuto,
que tus ojos se abran y cierren
parpadeando un millar de veces al día
y que de vez en cuando,
sólo de vez en cuando,
aunque sea sólo una vez más en tu vida,
recuerdes, sonrías y me escribas.

Ricardo Sotillo

Ricardo Sotillo es doctor por la Universidad de Granada. Licenciado en Psicología (Psicología Clínica), también es Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad de Sevilla. Master en Comunicación en las Organizaciones por la Universidad de Barcelona (Escuela de negocios Las Heures) y Diplomado en Alta Dirección de Empresas (PADE). Ha realizado estudios de postgrado en intervención psicosocial y en comunicación humana. Director en los cursos de verano sobre "Gestión del estrés en la Sociedad de la Información" y de "Habilidades de Comunicación", de la Universidad Carlos III y Universidad de León. Premio Hipatia de la Escuela Andaluza de Salud Pública por su aportación en el ámbito sociosanitario. Profesor en programas Máster de Emergencias Sanitarias, en colaboración con la Consejería de Salud de Andalucía, Universidad de Córdoba y Universidad de Barcelona. También ha sido profesor de programas de Relaciones Laborales, Habilidades Sociales y Afrontamiento del Estrés, dentro del plan de formación interadministrativa del Instituto Nacional de la Administración Pública.


POEMAS DE ARMONIA

POEMAS DE ARMONIA

Amor en vena

He sentido el Amor ,
el Amor en mis venas
¡Tantas veces Amor ¡
Pasaron los veranos hacia el otoño ........
Que me hicieron tus ojos
Alfombras en cobre para asirme al invierno
He sentido el Amor , el Amor en mis sienes
Fortalecidas al tiempo.
Flores hacia la primavera
Y entre silencios
Que bailan al son del azar
He dejado descalzos mis pies en tu huella
He dejado mis labios carmín en los tuyos de menta
¡Tantas veces Amor........te he sentido!
Que quisiera morir en tus brazos de arena

Mientras la luna misteriosa llora
El olvido llega a mi morada
La sangre injustamente derramada seca la orilla
Donde la noche dolorosamente se acomoda
Cerca el rió escupe el agua en la tormentosa espera
De la paz que grita su ausencia entre corales negros
Al sentir de los hombres ingenuos en miradas
Lanza la flecha envenenada de las malditas guerras
Saber el fin de lo inacabable
Esperar la venganza del cobarde
Y blandirse entre los olivos escarchados
Al final de la nada otra vez el olvido de la revolución sembrada
Aquí estamos en la historia
Pendidos del hilo emocional del ocaso perpetuo permitido.


Le dije susurrante
cuando yo muera
busca a una mujer que te quiera
me sonrío
y contesto sin mirarme
¿solo por que te mueras
vas ha dejar de quererme?
y mis lagrimas
se volvieron amarillas
del color de la miel.


Nunca los silencios
tuvieron tantas palabras
amanecía otra vez
y sus manos flacas y blancas
bordaban sus propias alas
era como el hidromiel
dulce y agua
tenia la fuerza de un oso
y la ternura de un hada
brillaba sola como una estrella
sus ojos como mareas claras
sus pasos firmes seguros
nos sentamos en el banco de la vida
aquel que se ve en la esquina
y allí se le fue pasando
poquito a poco su vida
y como la luz del sol que no muere
pero se esconde a la noche
me dijo dejando sus pupilas en las mías
Camino contigo hija.

A la abuela gloria

El verdor del bosque
Se hizo rojo
Como una inmensa luz
Apareció
El denso humo negro
Se quemo
La retama
El olivo
La hierba buena
Los pinos ...
!Pero el árbol de la ilusión
Sobrevivió!

POEMAS DE MARIEL

POEMAS DE MARIEL

SENCILLEZ

Para poder escribir
con sencillez un verso,
solo hay que dejar
sencillamente
que surja desde adentro.
Con la misma candidez
del rosal que brota
despues de prenderlo.
Abonado y cuidado,
ha de fluir así el corazón
con la misma fuerza
y beldad
del tallo que reverdece
joven y tierno.

CUPIDO

Lleva por historia la flecha y la rosa
sin tiempo, sin normas, travieso y erguido
bendecido diablo entre nubes perdido
entretejiendo amores de rima y prosa.

¿Será en su ballesta que el amor rebosa?
por sus saetas al viento en pos distraido
su dulce veneno letal , atrevido
es golpe certero, actitud amorosa

¡ay si su dardo de por si, late y hiere
en un corazón que se ve extremecido
si por su eco endulzado se vive y muere!

No huyas, no temas ante el amor rendido
que los postigos el alma no cierre
¡abre las puertas, que ha llegado cupido!


A UN ÁNGEL RESTAURADO

Esta adoración mía por los ángeles
querubines, sonrosados, celestiales
figuritas de otros tiempos, que el destino
hoy me puso ángel de herrumbre entre mis manos.
Y entre nubes, yo envolví sus piececitos
en alzado pedestal, en oro viejo
pan de cielo entre sus alas cercenadas
y un dorado en la cascada de su pelo.
Hoy así, ángel barroco, imagen vívida
un rayito de dulzura te ilumina
sosteniendo tu clarín y restaurado
majestuoso ante la estampa que te envuelve
entre lapsus de momentos y a menudo
yo mirando el rinconcito de tu planta
donde tú tan imperioso te derramas.

LE QUERÍA

LE QUERÍA

Le quería.
Él compensaba sus ausencias
brindándome ternuras,
y desgranaba versos,
-bálsamo para mi inquietud-.

Le quería.
Él se hallaba perdido,
y cruzaba su destino con el mío,
mientras le mecía en mi corriente,
por que no se perdiese a la deriva.

Le quería.
Mis pensamientos eran suyos
irremediablemente,
y también el deseo
de abrazarme a su abrazo.

Le quería,
y en tanto que soñaba su regazo
él restañaba mis heridas
con su dulzura.

Pero se fue, buscando un viento
al que entregarse,
el redil de unos brazos,
y yo, entretanto,
me hice frío mármol.

RECUERDO

RECUERDO

Te recuerdo en el llanto y en la risa;
en la estrella, en el verso y en la rosa;
en la opulenta copa que rebosa
y en el trozo de pan que se precisa.
En la luz que gastó la mariposa
para ser mariposa y no ser brisa;
en la tranquilidad que se improvisa
y en la diaria inquietud que nos acosa.
En la noche que sube hasta la frente;
en el cielo que alfombra cada fuente
y en el cielo ensatado en la oración;
en la angustia que rige cada paso;
en el rojo cansancio del ocaso,
y en el cansancio de mi corazón.

Jorge Robledo Ortiz

EL BALCÓN DE TUS PUPILAS

EL BALCÓN DE TUS PUPILAS

Me he asomado
al balcón de tus pupilas,
sintiendo que no hay vida
más allá de tu calidez,
ni luz que no contengan
tus párpados cerrados,
ni elegancia más fina,
que el porte descuidado
que a mi lado paseas.

No hay fragor de batalla
que me inquiete,
como el loco cabalgar de tu latido.
No hay boca más golosa,
-en pícara sonrisa-,
ni más plácida,
en verbo hecho homilía.

Nada altera mis pulsos
cómo tu azul mirada.
No hay nadie que, como tú,
dibuje sentimientos,
teja fascinaciones.
Nadie como tú
sabe bordar el tiempo
con el hilo dorado de la dicha.

Sofía Barral

HABLÉ DE TÍ

HABLÉ DE TÍ

Ayer le hablé de ti a la madrugada.
Al dolor que me asalta, y al desvelo
que nace de tu ausencia, y hasta al duelo
que reposa, al bies de mi almohada.

Hablé de ti a los sueños y a las sombras;
a la argentina luz de la mañana,
a la ardiente pasión, y al fiel deseo;
a mi profunda sed, y a la nostalgia.

A las aceras, a las vallas.
Al río que nos lleva.
A los anuncios breves,
por palabras.

Al amor que no te he confesado.
A tu fría tibieza.
Al triunfo de la razón,
y a mi tristeza.

Le hablé de ti a la luna,
a las estrellas.
Ofrecí mi regazo a la ternura,
sangré hasta la vergüenza;

sollocé amor al viento
y sentí el desaliento
que despierta
cuando ya no se sueña.
Sofía Barral

TU NO LO SABES

TU NO LO SABES
http://www.youtube.com/watch?v=ynbjiC3Eyt4


Espero cada día,
henchida de impaciencia
por mirarte a los ojos
y no hallar un adiós,
-aquel adiós antiguo-
precursor del olvido.

Aguardo tu regreso,
con esa mansedumbre
que propician los días
de nieblas y de ausencia,
oculta tras la máscara
-de sonrisa enigmática-.
que tu tan bien conoces,

Espero dulcemente.
Aquella, tu ternura,
perdura en la memoria.
Y me duelen los besos
ahogados en mis labios

Espero que tu sepas
que te estoy esperando.
Que aguardo cualquier signo,
ademán o detalle,
que me indique que aun
hay sueños que trascienden
nuestra fría distancia.

Espero todavía,
y de tanto esperarte
se me llega el invierno,
a cuajarme las venas,
y entretanto, he escuchado
que el viento de Levante
suspiraba tu nombre.

Hoy te espero valiente,
- aunque ayer me inquietases -
El alma está dispuesta
a remontar tormentas,
a retar a la vida,
y salir a la calle
a gritar que te quiero,

a pintarlo en el aire,
a gritarlo a la lluvia
o a la aurora brillante.
A decirlo al oído a la brisa, y al aire
cuando llegue, curioso, al final de la tarde.
.
Así todos sabrán
que te sigo queriendo,
solo tú no lo sabes.

Sofía Barral

VIVIR SOÑANDO

VIVIR SOÑANDO





“Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes”. Esta frase, pronunciada por el maestro Yoda en uno de los films de la serie de culto “La guerra de las galaxias” pretendía convertirse en una máxima, en una filosofía de comportamiento. Sin embargo, es en realidad uno de los peores consejos que se podría dar a quienes afrontan la vida con ilusión y valentía.

Nos pasamos la vida haciendo planes, que en nuestro interior sabemos que nunca culminaremos; perseguimos un sueño, conscientes de que nunca se hará realidad. Pero esto, a pesar de que puede parecer frustrante, e incluso serlo, se convierte en la tabla de salvación a la que aferrarnos cuando la realidad nos ahoga.

La vida sin ilusiones se convierte en un camino de espinas,… en una montaña imposible de escalar. Por eso, el abrir una ventana a la esperanza en forma de proyecto –aun cuando sea previsiblemente quimérico- nos aporta el oxígeno suficiente para seguir adelante. Hallamos un motivo por el que seguir abriendo los ojos cada amanecer, …para levantarnos dispuestos a enfrentar el día a día. En esos momentos, ese proyecto, el sueño anhelado, produce el mismo efecto que la vista de un arroyo cristalino al que está muriendo de sed: el impulso desesperado de continuar avanzando –arrastrándose si fuese menester- hasta llegar al líquido precioso, sinónimo de vida.

Cuando fallan las fuerzas resulta lógico sentir la tentación de tirar la toalla, a pesar de saber que la renuncia es la peor de las opciones. Vale la pena entonces echar mano de todas nuestras reservas de autoprotección e instinto de conservación, y decirnos a nosotros mismos que no importa cuánto demoremos los plazos de llegada, siempre que continuemos en el camino. Que no importa cuánto tardemos en alcanzar la meta, ni lo lejana que ésta se encuentre, siempre que no renunciemos a llegar algún día.

Y llegaremos, o tal vez no; por más que persistamos, nunca hay garantías. A veces la tentativa se queda en eso, mera tentativa, pero de cualquier modo siempre habrá valido la pena el intento por si mismo, aunque no dé el fruto deseado. Estamos realmente vivos en tanto mantenemos vivas nuestras ilusiones, nuestros sueños. Cuando ellos mueren, nos convertimos en seres grises, almas sonámbulas perdiéndose en la oscuridad de la nada.

Alguien le puso música. Gracias Alfonso

Alguien le puso música. Gracias Alfonso

DE NUEVO SE ME VA

De nuevo se me va
y lo hace de puntillas,
¡tan en silencio!

Apenas fue tangible,
apenas fue un suspiro.
Leve caricia que rozó el alma,
soplo de brisa fresco.

Llegó sin avisar,
sin avisar me deja,
sin haber gozado del encuentro.
Se ha apagado su luz
y hasta su eco ha ensordecido.

Secaron las camelias
que cultivó en mi huerto.
Y aquí me quedo, yerma.
Sin despedida,
¡tampoco la quisiera.!

Más se que volverá,
aunque tenga otro rostro
y sean otras manos
las que me tienda.

Aunque sea otro oído
el que incline sobre mi pecho
para amar al compás de su latido.
¡Qué temor del momento!

Tampoco entonces cabrá la huida,
y de nuevo, me aferraré al instante,
me abrazaré al destello
de unas nuevas pupilas en las mías,
y me he de enamorar sin pretenderlo.

Sofía Barral

Cenizas al viento

Cenizas al viento

Cuántas letras que se quedaron sueltas
sin remedio.
Cuánta vida que pudo ser raíz
y es hoy astilla.
(Violeta Luna)


No recuerdo su última mirada.
Es hoy luna de otoño,
oculta entre las nubes,
sofocada su orla plateada
al igual que los sueños,
cuyas cenizas
ha dispersado el viento,
calladamente,
sin excesos, ni rabia.

Arrancadas las sombras
junto con los deseos,
para alojar la calma,
he borrado uno a uno cada surco
que dejaron las lágrimas
que llevaban su nombre.

Uno a uno, he ido recogiendo
los vidrios rotos de la esperanza;
y ahora yacen fríos, yertos,
entre tantos desechos,
sobre cualquier calzada.

Sofia Barral

Sara Martínez de Castro

Sara Martínez de Castro


El amor

(A Héctor y Patrizia)

El amor si es verdadero
es un angel atrevido
que adivina en un latido
la gracia del alfarero.
Es la lluvia en el alero
que acaricia al inmolarse,
es la raíz que al clavarse
en la tierra se libera,
o es una nube cualquiera
que es más nube al regalarse.

De la magia va vestido
y es cómplice del asombro.
Lleva su ternura al hombro
con un gesto agradecido.
Inoportuno y bandido
por cumplir con su misión
se esconde en una canción,
un poema, una mirada,
o en la esquina iluminada
que llamamos corazón.


Si no tuvieras nombre
(A Diana Beatriz en su onceno cumpleaños)

Si no tuvieras nombre, inventaría
uno que te sirviera como espejo:
serpentina, consuelo, paz, ternura,
paloma, flor, rocío, caramelo;
sonrisa que descuelga de la vida,
lluvia que hace cabriolas en el tiempo,
la razón de ser niña para siempre,
una brizna de luz en tu cuaderno.

Si no tuvieras nombre, hasta la brisa
llamaría en la magia de tu acento,
y un Angel de la Guarda te daría
una nube traviesa por pañuelo.
El cielo danzaría en tu mirada
hasta quedarse en tu mirada quieto;
y para ver a Dios únicamente
bastaría buscar tu pensamiento.

Si no tuvieras nombre, te daría
el asombro cordial de este año nuevo...


Madre Teresa

Madre Teresa de la Misericordia,
amparo de los tristes,
en el quehacer sencillo de los buenos
forjaste un corazón limpio y humilde,
un corazón de escharcha iluminada
por la uz de los siglos …

Supiste repartirte en bendiciones,
con tu asombro inocente como un lirio,
bálsamo de dulzura, roca mística,
ofrenda de piedad en tierra extraña
sobre un dolor antiguo.

Madre Teresa de los Desamparados
que rezas de otro modo tan distinto,
con la mano extendida hacia el más pobre,
con la fe renovada en sacridicio,
con algo más que un simple Padre Nuestro
a la sombra de un viejo crucifijo,
porque Dios muchas veces tiene hambre,
se queda sin hogar y siente frío …

Madre Teresa, plenitud de gracia,
Madre Teresa, cántaro de alivio,
esencia de una vida que no acaba
porque de tanto darse se hace oficio.

Estás en el Amor que es hoy y siempre,
y en el Amor te creces de infinito.


A Diego

I

Guardo silencio y el silencio puede
asirse a mi dolor como una brasa.
Estás presente, amor, por eso pasa
la angustia sin tocarme. Todo cede

su lugar a esta pena donde anida
la única verdad, el gesto cierto.
Y me niego a aceptar tu despedida
porque si estás en mi, tú no estás muerto.

Bajo la noche el corazón habita
en un tiempo que quiso, de algún modo,
hacer de la inocencia su baluarte.

Acudo nuevamente a aquella cita
en que unimos la sed, el alma y todo.
Y me sobra dolor para encontrarte.


II

Y me sobra dolor para encontrate,
esposo, amante, amigo, compañero,
como la madrugada en el lucero
así vas por mi piel a cualquier parte.

Te escondo en la parábola escogida
allí donde la duda se hace asombro,
y me llega tu voz cuando te nombro
en una contraseña compartida.

Seguiré por el terco desvarío
que insiste en prodigar su buena suerte
para salvar un sueño de la nada.

Y seguirás latiendo por ser mío,
más allá de la trampa de la muerte,
más allá de la ausencia enamorada.


Como si fuera ayer

(Al poeta y compositor José R. Muñiz)

Deambula en un letargo la esperanza
y el tiempo se apresura demasiado.
El presente es un duende custodiado
por una caprichosa adivinanza.

Nada es igual y nada es como un rito
que vuelve a comenzar un día cualquiera.
Nada es igual, mas cada primavera
la rosa se convierte en infinito.

Tú pudes regresar … sueña, poeta,
con una noche lánguida y coqueta
en plenitud de luna cienfueguera.

Y volverán tus versos desterrados
a enamorarse en los acantilados
como si fuera ayer, como si fuera