Blogia

Un soplo de brisa fresca

CORPUS CHRISTI DE PONTEAREAS

CORPUS CHRISTI DE PONTEAREAS

La villa de Ponteareas ha alcanzado especial renombre por la celebración de la festividad de Corpus Christi, donde son los vecinos los encargados de confeccionar las alfombras florales por donde pasará la procesión del Santísimo.

La fama de este lugar por sus hermosas alfombras hace que este día se acerque gente de varios lugares para poder verlas. Estas alfombras son confeccionadas por los vecinos del pueblo. A lo largo de estos días se vive en los portales, puntos de encuentro de los alfombristas, el trabajo intenso de deshojar los diversos productos o materiales que se emplearán en la confección de las alfombras de flores.
La colocación de la alfombra floral se realizará la noche del 17 al 18, y los actos festivos y religiosos del Corpus serán el domingo 18. El lunes 19 habra un concierto del grupo folk Os Cempés.


El origen de estas alfombras florares comienza a principios de siglo, cuando los vecinos rellenaban los baches e irregularidades de las calles por donde pasaba la procesión del Santísimo. Con el paso de los años esto fue cambiando, comvirtiéndose en uno de los lugares con más aforo para ver las espectaculares alfombras que se realizan.

El origen de estas alfombras florares comienza a principios de siglo, cuando los vecinos rellenaban los baches e irregularidades de las calles por donde pasaba la procesión del Santísimo. Con el paso de los años esto fue cambiando, comvirtiéndose en uno de los lugares con más aforo para ver las espectaculares alfombras que se realizan.

NO PUEDO (Sara de Ibáñez)

NO PUEDO  (Sara de Ibáñez)

No puedo cerrar mis puertas
ni clausurar mis ventanas:
he de salir al camino
donde el mundo gira y clama,
he de salir al camino
a ver la muerte que pasa.

He de salir a mirar
cómo crece y se derrama
sobre el planeta encogido
la desatinada raza
que quiebra su fuente y luego
llora la ausencia del agua.

He de salir a esperar
el turbión de las palabras
que sobre la tierra cruza
y en flor los cantos arrasa,
he de salir a escuchar
el fuego entre nieve y zarza.

No puedo cerrar las puertas
ni clausurar las ventanas,
el laúd en las rodillas
y de esfinges rodeada,
puliendo azules respuestas
a sus preguntas en llamas.

Mucha sangre está corriendo
de las heridas cerradas,
mucha sangre está corriendo
por el ayer y el mañana,
y un gran ruido de torrente
viene a golpear en el alba.

Salgo al camino y escucho,
salgo a ver la luz turbada;
un cruel resuello de ahogado
sobre las bocas estalla,
y contra el cielo impasible
se pierde en nubes de escarcha.

Ni en el fondo de la noche
se detiene la ola amarga,
llena de niños que suben
con la sonrisa cortada,
ni en el fondo de la noche
queda una paloma en calma.

No puedo cerrar mis puertas
ni clausurar mis ventanas.
A mi diestra mano el sueño
mueve una iracunda espada
y echa rodando a mis pies
una rosa mutilada.

Tengo los brazos caídos
convicta de sombra y nada;
un olvidado perfume
muerde mis manos extrañas,
pero no puedo cerrar
las puertas y las ventanas,
y he de salir al camino
a ver la muerte que pasa.

Poemas de la poeta cubana Herminia D. Ibaceta

Poemas de la poeta cubana Herminia D. Ibaceta


Y volví a verte…

Y volví a verte…
Doncella entre las doncellas,
desde lo alto y a solas
sobre el manto de las olas
perseguida de mis huellas.
Una estampida de estrellas
en las crestas centelleaba,
sentí que se me escapaba
del pecho el ave al volar,
ríos de sal apagar
la luz con que te miraba.

En un viaje de perfiles
te galopeé por la arena
al anca de aquella pena
hincada de espuelas miles.
Mis venas, torvos reptiles,
distorsionadas serpearon,
al tiempo que se encontraron
clavé sobre el mismo leño
la realidad y aquel sueño
que los años no borraron.

Noches huérfanas de aurora
poblaron mis horizontes,
perpetua fuga de montes
que el pincel del sol colora.
Tu suelo do angustia mora
abrió pétalo encendido,
quise arropar el latido
de tu pueblo en mi regazo,
aprisionando en mi abrazo
sólo un grito compartido.

Las brumas en el celaje,
la distancia mediadora
te marchitaron, Señora,
los signos en el paisaje.
Yo te vestí con mi traje
de palma recién parida,
en una lágrima herida
monté tu imagen y luego
me fui, consumiendo el fuego
de mi propia despedida.

Hoy sigo mi paso errante
ensueños sin ley ni brida,
en el alma la mordida,
en el costado tu cante.
No importa quien se levante
a ensombrecer mi quimera,
yo he de ver la primavera
desde el gemir de mi invierno,
distancia, ni tiempo eterno
podrán rendir mi bandera.

Del libro "En Pos del Rumbo"


Réquiem por Alfonsina

Era una tarde amarilla...
el mar, azulado espejo,
apenas copió el reflejo
del sol en postrera silla.
Te enlazaron en su quilla
silencios y soledades,
viste pasar las edades
rebelde al propio destino;
te fuiste por el camino
de inhóspitas oquedades.

El mar te abrió su regazo
versificando la espuma,
rítmicamente la bruma
te ciñó en místico abrazo.
Tu esíritu rompió el lazo
que encadenaba la vida.
Con la corola encendida
tu piel besó los torrentes
y reposaste en sus fuentes
como una ninfa dormida.

Ató la noche sus istmos...
al ritmo de la marea
entre corales te crea
senda desde los abismos.
Matinales espejismos
te envolvieron en su manto,
y entre conchas de amaranto
guardó la arena celosa,
en el perfil de una rosa,
libres, tu cuerpo y tu canto.


Llegaste diferente

Llegaste, amor, a despertarme. Ajena
caracola dormía al son del viento.
Como un susurro, amor, así te siento,
tibio beso de luz sobre la arena.

Rozas mi piel, te adueñas de la escena,
tu tañido azulea el pensamiento,
arropada en las ondas de tu acento
voy como nota inmaculada y plena.

Entre vítores tirsos y nelumbos
llegaste a mí, rotundo, diferente,
gigante colosal barriendo huellas,

ensayando horizontes a mi frente.
Llegaste, amor, cambiándole los rumbos
al campo sideral de mis estrellas.

Muerte

Llegarás a los planos de lo inerte
polvo sin luz, materia consumada.
En las alas informes de la nada
volarás las llanuras de la muerte.

Riquezas ni poder han de valerte.
Al umbral de la última morada
desnudo llegarás, arca sellada
los dones que una vez te dio la suerte.

Coro de bronce cantará tu duelo,
lecho y almohada te dará la tierra.
Las tinieblas espacio para el vuelo.

Y un último tributo pondrá el hombre
sobre la piedra que tu cuerpo encierra.
En indelebles trazos, fecha y nombre.

Despierta libertad

Promesa de libertad,
deuda que jamás se salda,
colgadas llevo a la espalda
tu tardanza y mi ansiedad.
Sombra que en la oscuridad
izas velas y te alejas,
a la deriva, mis quejas
hundes en ciegas mareas
y victoriosa recreas
el dominio de las rejas.

El tiempo muerde las horas…
En su ajeno decursar
se pierden en el andar
las noches y las auroras.
Sol que generoso doras
de otras playas las arenas,
en los ríos de mis venas
se quebraron tus reflejos
y en azulados espejos
marchitan mis azucenas.

Tengo las arcas vacías
de tu pan y de tu vino
y vacío está el camino
de estrellas y de utopías.
¿Por qué osada desafías
mi suerte de hambre y de sed?
¿Por qué en intrincada red
de olvidos me has enterrado
y como el Cristo clavado
me desangro en la pared?

Despiértate, libertad,
salta del sueño, navega,
ante mis costas despliega
el rostro de la equidad.
Te espero en la soledad
vistiendo de sol y brisa
sobre esta roca mambisa
tallada a golpes de fuego.
¡Concédeme al fin el riego
vertical de tu sonrisa!

Del libro "En Pos del Rumbo"

Alfonsina


Rebelde y marinera golondrina,
voz que vibra del orbe en los senderos,
reclamaste del mar los pebeteros
en tu hora callada y vespertina.

Sus hondas el azul arremolina
cargada de presagios agoreros
y un alud de corales y luceros
tu paso por las aguas ilumina.

Rígido el cuerpo, la mirada en vía,
libre tornaste al despertar la aurora
y te lloró, poeta, el universo.

Quisiera preguntarte, soñadora,
qué pétalo de sal guardó aquel día
el eterno secreto de tu verso.

Cuento para pensar

Cuento para pensar

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el aburrimiento bostezaba por tercera vez, la locura como siempre tan loca propuso: “Vamos a jugar al escondite”. La intriga levantó el ceño extrañada y la curiosidad sin poder contenerse preguntó:

¿Al escondite? ¿Y eso cómo es?

Es un juego, explicó la locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden, y cuando ya haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego. El entusiasmo bailó secundado por la euforia y la alegría dio tantos saltos que terminó de convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban, y la soberbia pensó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella, y la cobardía prefirió no arriesgarse.

Uno, dos y tres, empezó a contar la locura.

La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se encontró tras la sombra del triunfo, quien por su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, que si un lago cristalino para la belleza; que si la hendija de un árbol: perfecto para la timidez; que si el vuelo de una mariposa: lo mejor para la voluptuosidad, que si una ráfaga de viento: magnífico para la libertad, y así terminó en ocultarse en un rayito de sol.

El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero solo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos, mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris, y la pasión y el deseo en el cuarto de los volcanes. El olvido, se me olvidó donde se escondió, pero, eso no es lo importante. Cuando la locura estaba contando 999.999, el amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo estaba ocupado, hasta que al fin divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón contó la locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la pereza solo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a la fe discutiendo con Dios sobre zoología y a la pasión y el deseo las sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia, y claro, pudo deducir donde estaba el triunfo. El egoísmo no tuvo ni que buscarlo, el solito salió de su escondite, resultó ser un nido de avispas.

De tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago descubrió la belleza, y con la duda resultó todavía más fácil, la encontró sentada cerca sin decidir aun de que lado esconderse.

Así fue encontrando a todos. El talento, entre la hierba fresca, a la angustia, en una oscura cueva, a la mentira, detrás del arco iris, mentira si estaba en el fondo de los océanos, y hasta encontró al olvido, ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos.

Pero solo el amor no aparecía por ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de las montañas, y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto, un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo, Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra: El amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

(de autor desconocido)

Definiendo el amor, por San Pablo

Definiendo el amor, por San Pablo

Si yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, y me faltara el amor, no sería más que bronce que resuena y campana que toca.

Si yo tuviera el don de profecía, conociendo las cosas secretas con toda clase de conocimientos, y tuviera tanta fe como para trasladar los montes, pero me faltara el amor, nada soy.

Si yo tuviera el don de profecía, conociendo las cosas secretas con toda clase de conocimientos, y tuviera tanta fe como para trasladar los montes, pero me faltara el amor, nada soy.

Si reparto todo lo que poseo a los pobres y si entrego hasta mi propio cuerpo, pero no por amor, sino para recibir alabanzas, de nada me sirve…

El amor es paciente, servicial y sin envidia.

No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés.

El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad.

El amor disculpa todo; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.

El amor nunca pasará. Pasarán las profecías, callarán las lenguas y se perderá el conocimiento… Porque el conocimiento, igual que las profecías, no son cosas acabadas. Y, cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá.

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pero, cuando ya fui hombre, dejé atrás las cosas del niño.Del mismo modo, al presente, vemos como en un mal espejo y en forma confusa, pero entonces será cara a cara.

Ahora solamente conozco en parte, pero entonces le conoceré a él como él me conoce a mí.

Ahora tenemos la fe, la esperanza y el amor, los tres. Pero el mayor de los tres es el amor.

Epístola de San Pablo a los Corintios

Manuel Altolaguirre, un poeta intimista...

Manuel Altolaguirre, un poeta intimista...


LAS CARICIAS

¡Qué música del tacto
las caricias contigo!
¡Qué acordes tan profundos!
¡Qué escalas de ternuras,
de durezas, de goces!
Nuestro amor silencioso
y oscuro nos eleva
a las eternas noches
que separan altísimas
los astros más distantes.
¡Qué música del tacto
las caricias contigo!


TUS PALABRAS

Apoyada en mi hombro
eres mi ala derecha.
Como si desplegaras
tus suaves plumas negras,
tus palabras a un cielo
blanquísimo me elevan.
Exaltación. Silencio.
Sentado estoy a mi mesa,
sangrándome la espalda,
doliéndome tu ausencia.


ERA MI DOLOR TAN ALTO

Era mi dolor tan alto,
que la puerta de la casa
de donde salí llorando
me llegaba a la cintura.
¡Qué pequeños resultaban
los hombres que iban conmigo!
Crecí como una alta llama
de tela blanca y cabellos.
Si derribaran mi frente
los toros bravos saldrían,
luto en desorden, dementes,
contra los cuerpos humanos.
Era mi dolor tan alto,
que miraba al otro mundo
por encima del ocaso.


Trino

Quiero vivir para siempre
en torre de tres ventanas,
donde tres luces distintas
den una luz a mi alma.

Tres personas y una luz
en esa torre tan alta.

Aquí abajo, entre los hombres,
donde el bien y el mal batallan,
el dos significa pleito,
el dos indica amenaza.

Quiero vivir para siempre
en torre de tres ventanas.


FIN DE UN AMOR

No sé si es que cumplió ya su destino,
si alcanzó perfección o si acabado
este amor a su límite ha llegado
sin dar un paso más en su camino.
Aún le miro subir, de donde vino,
a la alta cumbre donde ha terminado
su penosa ascensión. Tal ha quedado
estático un amor tan peregrino.
No me resigno a dar la despedida
a tan altivo y firme sentimiento
que tanto impulso y luz diera a mi vida.
No es culminación lo que lamento.
Su culminar no causa la partida,
la causará, tal vez, su acabamiento.

Crepúsculo

¡Ven, que quiero desnudarte!
Ya se fue la luz, y tengo
cansancio de estos vestidos.
¡Quítame el traje! Que crean
que he muerto, porque, desnuda
mientras me velan el sueño,
descanso toda la noche;
porque mañana temprano,
desnuda de mi desnudo,
iré a bañarme en un río,
mientras mi traje con traje
lo guardarán para siempre.
Ven, muerte, que soy un niño,
y quiero que me desnuden,
que se fue la luz y tengo
cansancio de estos vestidos.

( De Vida poética)

Noche

El alma es igual que el aire.
con la luz se hace invisible,
perdiendo su honda negrura.
Sólo en las profundas noches
son visibles alma y aire.
Sólo en las noches profundas.

Que se ennegrezca tu alma
pues quieren verla mis ojos.
Oscurece tu alma pura.
Déjame que sea tu noche,
que enturbie tu transparencia.
¡Déjame ver tu hermosura!

(De Lo invisible)

Notas biográficas

Nació en Málaga en 1905. Cursó la carrera de Derecho, que ejerció brevemente. Desempeñó también otras profesiones, además de la de abogado, sobre todo de impresor, publicando colecciones tipográficas a mano de poesía en Madrid, París, Londres, La Habana y Méjico: Poesía, La tentativa poética, Héroe, Caballo verde para la poesía, 1916, La Verónica, El ciervo herido.

Por todo esto se puede dudar si en su persona es mas importante valorar su poesía o su colaboración inestimable como vehículo material y estético de la poesía de los demás, tal es su importancia como impresor. Aparte de la tan citada Litoral, de la que fue Cofundador con Prados, publicó otras revistas importantes y destacables, como su mujer -la poetisa Concha Méndez- editó, en la colección Héroe, libros fundamentales de poesía.

En 1933 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por su libro La lenta Libertad. La guerra civil le llevó a expatriarse, marchando a América y residiendo principalmente en Cuba y posteriormente en Méjico, donde continuó su labor como editor, si bien se va adentrando cada vez más en el mundo cinematográfico, como guionista, productor y director. Vuelto a España en 1959, halló la muerte ese mismo año, junto a su mujer, en un trágico accidente de automóvil.

(extraído de sapiens.ya.com/narci3012/manu.htm)

LAS DOS VASIJAS (Un cuento para pensar)

LAS DOS VASIJAS   (Un cuento para pensar)


Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón; pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua. Durante dos años completos esto fue así diariamente; desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable, porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habla al aguador diciéndole:

-Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.

El aguador, apesadumbrado, le dijo compasivamente:
-Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.
Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchas flores hermosas a lo largo, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de ella la mitad del agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces:
-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.

(este cuento se encuentra incluído en el libro "La inteligencia ecológica")

PASEAR DE TU MANO

PASEAR DE TU  MANO

PASEAR DE TU MANO

¡Qué ternura pasear de tu mano
por las calles eternas
de una ciudad cualquiera
lentamente, sin destino,
a paso breve, recreándonos
en la complicidad de no ser nadie
ni de pertenecer a parte alguna,
besándonos con la mirada,
los dedos enlazados..
Qué gozo de tus manos
de fuego, hechas caricia
o lluvia eterna sobre mi cuerpo.
Qué ansia de tus manos,
retozando en mi pelo, hechas marco
que inmortaliza en mi mirada
el brillo del deseo.
Son tan mías tus manos,
que no pude saber si la caricia
que palpitó sobre mi seno,
llegaba de tu dulce mano,
o tal vez fué la mía,
que hizo de la pasión un solo fuego,
en el que no importaba ya
de quién fuese la mano,
o la piel.

Sofía Barral

Fases Célebres: ANTONIO GALA

Fases Célebres: ANTONIO GALA

- El amor es una amistad con momentos eróticos.

- Esta sociedad nos da facilidades para hacer el amor, pero no para enamorarnos.

- La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante.

- El que no ama siempre tiene razón: es lo único que tiene.

- Una casa es el lugar donde uno es esperado.

- Vivid no de acuerdo con los ideales recibidos, sino con vuestras aspiraciones, con vuestra intuición más vehemente.

- No soy pesimista. Soy un optimista bien informado.

- Todo lo que una mujer quiere de verdad - un perro, un hombre, Dios, cualquier cosa - lo quiere como a un hijo.

- Nadie podrá decir que un nido calentito y dichoso dará de sí muy grandes personas. La inadaptación a lo imperfecto es lo que mejora al hombre.

- El amor es la poesía de los sentidos. Pero hay poesías malísimas.

RESURGIMIENTO

RESURGIMIENTO

Sí en tiempo de silencio, recibiera
el destello de un rayo repentino,
que iluminase -aun brevemente-
algún pequeño trecho del camino,
disipando tristezas
o acorralando soledades,
¿sería errado el alumbrarme
bajo esa luz fugaz?


Sí en tiempo de dolor,
-aun clavada la espina-,
algún ave armoniosa
prendiese de mi pecho su hermosura,
¿no habría acaso de acogerla,
de buscar su consuelo,
ofrecerle cobijo y con ella gozar,
dando tregua a mi duelo?.

Aun en tiempo de frío,
reinando pena o desaliento,
puede llegar el mar hasta mi orilla,
para besar mis pies, y el viento
traerme aromas de jazmines,
y una pizca de amor que como yesca
prenda la llama del resurgimiento.

Sofía Barral

AMAR COMO YO QUIERO

AMAR COMO YO QUIERO


Se me revuelve un algo traicionero
fuego vivo, ardiente llamarada
que mantiene mi alma iluminada,
dejando este sentir al descubierto,

que implora la ocasión de ser perfecto,
de florecer en embriaguez fragante,
de vivir una vida en un instante,
señoreando al fin el pensamiento.

Y al son que marca un júbilo creciente
pasión, ternura, amor serán entonces
ansia que vence al fin al desespero.

Eterna vocación, triunfo pendiente
de enamorarme entre armonía y goces,
y vivir el amor como yo quiero.

EL AMOR COMO CASCADA…

EL AMOR COMO CASCADA…


Si amor toma las riendas de mi vida,
si me conduce su mano sedosa,
podré esquivar tal vez esta porfía
que enfrenta al corazón y la cabeza.
Si palpitante mi naturaleza
me empuja hacia delirios amatorios,
calor, ternura son los abalorios
con que adornar mi día a día.
El pensamiento invitará al olvido,
y finalmente, el alma, distraída,
se alejará del paso enamorado,
por retomar consciente,
otro paso sereno y sosegado.
Mas todo ello durará un suspiro.
Retornará el amor como cascada,
manando entre la tierra farragosa,
y de esa tierra yerma y desolada
sin duda han de brotar miles de rosas,
frutos de primavera enamorada.

Tristezas de amor

Tristezas de amor


III

Y a dónde irán amor esas caricias
que duermen en los brazos del olvido.
Los abrazos naúfragos del hastío,
las risas falsas y las frases tibias.

Dónde hallarán refugio aquellos versos
declararados ahora en rebeldía;
las noches dibujadas a medida;
los sueños que truncó el destino adverso.

Volverá a renacer la primavera.
Tu nombre ya no aflorará a mi boca,
y en otros besos buscaré la dicha.

Mas nada volverá a ser como era,
que desde que mis manos no te tocan…
en ellas se me han muerto las caricias.

La poesía de DIONISIO RIDRUEJO («La verdad de la verdad, y la verdad verdadera, y la verdad como un templo son verdades como fieras».

La poesía de DIONISIO RIDRUEJO («La verdad de la verdad, y la verdad verdadera,  y la verdad como un templo son verdades como fieras».

EL IDILIO QUE SÓLO FUE MIRADA

Es, si en olvidos dolorosos entro,
tu voz jamás oída la que grita.
Fuiste eterno después y eterna cita
que no cumplió el minuto del encuentro.

Como órbita turbada por su centro
que en fugas torna y el contacto evita,
con la certeza del amor escrita,
vivías lejos y latías dentro.

Ni caricia ni voz se conocieron,
ni el aire sospechó nuestros amores
que en un tiempo sin horas se durmieron.

Ojos tuvo el amor, siembra sin flores,
y en aquellos sin llanto que me vieron
aún me verán las lágrimas que llores.

SERENA TÚ MI SANGRE, CLARA FUENTE

Me está dejando casi sin entrañas
este tremendo amor enarbolado
-¡Oh, páramo de ardores dilatado!-
en que escucho mis voces como extrañas.
Serena tú mi sangre en las cabañas
íntimas de tu ser y tu cuidado,
y guárdame en el aire enamorado
con que a veces mi dolor engañas.
Si mi lumbre te duele, ¡Oh, clara fuente!,
yo borraré los húmedos celajes
que tus párpados prenden tibiamente.
Volveré a tus cielos sus paisajes
clavándote en los ojos hondamente
los mansos huertos de mi ardor salvajes.


MEMORIA

Y resbaló el amor estremecido
por las mudas orillas de tu ausencia.
La noche se hizo cuerpo de tu esencia
y el campo abierto se plegó vencido.

Un ayer de tus labios en mi oído,
una huella sonora, una cadencia,
hizo flor de latidos tu presencia
en el último borde del olvido.

Viniste sobre un aire de amapolas.
Como suspiros estallando rojos,
bajo el ardor de las estrellas plenas,

los labios avanzaron como olas.
Y sumido en el sueño de tus ojos
murió el dolor en las floridas venas.


EL AMOR DESIERTO

Quien le dé un corazón a este minuto
yerto, a este fluir sin armonía,
a esta mi sangre dolorosa y fría,
a este seco dolor sin voz ni luto.
Quien pula aristas al diamante bruto,
quien vuelva al ave su perdida guía,
quien haga soledad y compañía,
voz y silencio al cántico absoluto.
Quien me devuelva todos mis paisajes
y vea, en mis quietudes recogida,
costa anhelada y velo de mis viajes;
Quien la salud me torne con su herida,
quien a mis sueños vista con sus trajes,
¡ansia sin forma! cumplirá mi vida.


ASALTO

Suave y firme tu mano.
No tembló tu corazón; era un instante
de calma y superficie
en tu voz como plata con arena
y en la húmeda pizarra de tus ojos.
Ha sido ahora, ausente,
cuando el tacto recuerda una caricia
y sangre adentro va tu aroma alzando
el oleaje y quema tu piel de oro.
Sufro extrañado en esta mano nueva
con su emoción de almendro,
que late y crea al recordar. La paso
por los objetos de costumbre: el hierro,
la madera, el cristal, la lana -tuyos-
y una descarga eléctrica de rosas
los hace carne viva.

A UNA ESTATUA DE MUJER DESNUDA

Desnuda y vertical, pero ceñida,
la línea de la tierra a la pereza
de una carne que cede, cuando empieza
la perfección del sueño, su medida.

Materia sin amor, pero encendida
por el número fiel de la pureza
donde la fría carne se adereza
sin el gusto del tiempo y de la vida.

¡Oh, dócil a los ojos y apartada
del fuego de la sangre, muda gloria
en éxtasis de tierra levantada!

Antigua juventud fresca y gastada
que aflige la pasión de su memoria
en esta eternidad tan sosegada.

ELEGÍA A UN RETRATO

Muerta que mueve a amor, presente vida
con la sangre arrastrada por pinceles
y de nuevo en mis ojos concebida.

Muerta en muerte nublada por laureles,
con los últimos llantos enterrados,
en el descanso de tu carne, fieles.

Muerta de los minutos reposados,
lejana de tus siglos de ceniza
y de tus breves años animados.

Caliente juventud que se eterniza
en el único vuelo de mirada
que a una luz sin edades paraliza.

Vida por blandas rosas encauzada,
venas al tiempo del mejor latido
vertidas en la boca enamorada.

Seno en la nieve del suspiro erguido,
frente en el frágil pensamiento fría
bajo oro en seda sin rubor ceñido.

Peso de nube, grave de armonía,
en cándido vestido sin materia
que de ascua cede al hielo su porfía.

Oh, muerte dulce, tu presencia sería
posada, sin atmósfera en el lecho
hiela del tiempo la fluida arteria.

La voz que guarda tu lejano pecho
habla en la risa de tu nueva esencia
adolescente, del ayer deshecho.

Tus ojos me revelan la evidencia
de aquellos ojos que brotaron flores
en polvo de tu muerte sin ausencia.

Tu talle, apenas arco de temores,
libra sus flechas hacia el bosque yerto,
en el que fueron ramas tus temblores.

Sólo mi amor para la angustia abierto
sufre de no llegar a las entrañas
del dolor a mis venas descubierto.

Oh, forma que a amor mueves y que engañas
-viva sin existir, muerta sin piedra-
al fuego frío que sin llanto bañas.

Dime cuál árbol de tus huesos medra,
señálame el verdor que te levanta
y al tronco limpio juntaré mi hiedra.

Pero en la fiel mudez de tu garganta
vuelvo a verte tan cierta y renacida
velada por un aire que no canta,

que se torna la muerte la fingida.
Y tú, la trenzadora del anhelo
que asciende casi eterno por mi vida,
confuso si de tierra o si de cielo.

DE EN MARCHA

Anteayer dormí en el prado
sobre el olor de la hierba,
ayer entre los pinares,
hoy en la tranquila selva,
mañana, raso con raso,
solo entre el cielo y la tierra.
El alba de cada sol
nuevo campo me revela,
y el sueño de cada noche
las mismas hondas estrellas.
En el día se recorre
lo que en la noche se sueña:
siempre la misma esperanza
bajo distinta promesa,
y en la noche se vigila
todo lo que el paso deja,
compañía militar
en camino de la ausencia.
¿Cuánto será lo que avanza
y cuánto lo que regresa?
Corazón aventurado:
¿qué miras en lo que sueñas?
La sangre, toda la sangre.
La tierra, toda tu tierra.


VEN A MIS DULCES CAMPOS DE RIBERA

Ven a mis dulces campos de ribera
que suspiran en álamos por verte.
Hacia la brisa que tu aliento vierte
levantará sus hierbas la pradera.

Se cuajará de flor la primavera
que al peso de tu sueño se despierte.
Saldrán de las raíces de la muerte
las alas de la vida que te espera.

Las aguas de la espuma de tu baño
se abrirán como labios, como orillas,
para besar la luz en tu tamaño.

Y ahora que sólo de inminencia brillas,
mira en mi corazón, año tras año,
pleno el mundo y las horas de rodillas.


ÁUREA CAMINANTE

Como ofrenda del trigo aventurada
para dar su pasión a la marina
avanzabas, esbelta y matutina,
de oro gentil vestida y coronada.

Mediodía del sol, tierra postrada
con niebla de estupor, siesta salina;
y agosto en ti, con la sazón divina
de una torre solar, libre y pausada.

Espada fresca, el aire de tu paso,
calmaba la aridez mientras ardía
sosteniendo los cielos, milagrosa.

Sólo mi corazón era el ocaso;
mi alma detrás, la noche sólo mía,
para sólo tu lumbre victoriosa.


YA SOLO EN MI CORAZÓN...

Ya solo en mi corazón
desiertamente he quedado;
el alma es como una nieve
extendida sobre el campo,
la tierra desaparece,
el cielo niega el espacio,
las cosas que me rodean
rechazan la luz del hábito.

¿De qué me sirven los ojos?
¿De qué el aroma sin rastro?
¿De qué la voz sin el nombre
que se despoja del labio?
El tiempo de mi esperanza
es como tiempo pasado.
Ya solo en mi corazón
desiertamente he quedado.


MANOS ORANTES

Como tibia azucena adelantada
castamente, entre el alba y el rocío;
orante nieve, cúpula de frío,
ojiva pura, levedad trenzada.

Como ramo del alma, revelada
pulcramente a la luz sin atavío
como la fe del suspirante brío
en un vuelo de carne sosegada.

Como un sueño de amor encaminado,
en alba de gemelos surtidores,
al éxtasis del cielo recatado.
Como ave par, alzada sin temblores,
calmando en un misterio desposado
la desazón humana de las flores.

Biografía

Poeta español nacido en El Burgo de Osma, Soria, en 1912.
Fue alumno de Antonio Machado, y como otros compañeros de su generación, participó activamente en las empresas políticas y culturales de su país, trasladando a su obra esa dualidad tan característica de aquellos años, entre el esteticismo clásico y la proyección ideológica. Publicó sus primeras poesías en 1935, y con el paso del tiempo su obra mostró una métrica cada vez menos formalista y de expresión más sencilla. Fue profesor de Literatura Española en varias universidades norteamericanas, ensayista y autor dramático.
Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1951 y falleció en 1975, poco después de publicar su último libro «En breve».

(Notas biográficas recogidas en www.amediavoz.com)

Luis García Urbina:

Luis García Urbina:

METAMORFOSIS

Era un cautivo beso enamorado
de una mano de nieve que tenía
la apariencia de un lirio desmayado
y el palpitar de un ave en agonía.
Y sucedió que un día,
aquella mano suave
de palidez de cirio,
de languidez de lirio,
de palpitar de ave,
se acercó tanto a la prisión del beso,
que ya no pudo más el pobre preso
y se escapó; mas, con voluble giro,
huyó la mano hasta el confín lejano,
y el beso, que volaba tras la mano,
rompiendo el aire, se volvió suspiro.


HECHICERA

No sentí cuando entraste; estaba oscuro,
en la penumbra de un ocaso lento,
el parque antiguo de mi pensamiento
que ciñe la tristeza, cual un muro.

Te vi llegar a mí como un conjuro,
como el prodigio de un encantamiento,
como la dulce aparición de un cuento:
blanca de nieve y blonda de oro puro.

Un hálito de abril sopló en mi otoño;
en cada fronda reventó un retoño;
en cada viejo nido, hubo canciones;

y, entre las sombras de jardín –errantes
luciérnagas– brillaron, como antes
de mi postrer dolor, las ilusiones.

¿Qué si me duele? un poco, te confieso
que me heriste a traición, mas por fortuna
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación... pasó el acceso.

¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso?
El amor es un huésped que importuna,
mírame cómo estoy, ya sin ninguna
tristeza que decirte, dame un beso.

Así, muy bien, perdóname fui un loco,
tú me curaste -gracias-, y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.

En la herida que hiciste, pon el dedo,
¿Qué si me duele? Sí, me duele un poco,
mas no mata el dolor... no tengas miedo...

REDENCION

Te quiero porque en tu alma vive el germen
de ternura infinita,
como diáfana gota de rocío
sobre una flor marchita;

te quiero porque he visto doblegarse
tu espléndida cabeza;
porque sé bien que en medio de la orgía
te invade la tristeza;

porque has pasado por la senda estrecha
en los grandes zarzales de la vida,
sin desgarrar tus blancas vestiduras,
sin hacerte una herida;

porque has ido pidiendo por el mundo,
con el candor de un niño,
a cada corazón a que has tocado,
un poco de cariño;

porque indica profundo sufrimiento
tu pálida mejilla;
porque en tus ojos que placer irradian
también el llanto brilla.

Te quiero; nada importa que cansado
tu espíritu se aduerma;
yo lo habré de animar, yo daré aliento
a tu esperanza enferma.

¡Mariposa que fuiste entre las flores
dejando tus bellezas y tus galas,
yo volveré a poner el polvo de oro
sobre tus leves alas

LA AGONIA BLANCA

Blanca como esta noche no he visto cosa alguna:
ni el mármol, ni la nieve, ni el armiño. Semeja
el cielo, un gran abismo de plata, que refleja
su luz, en otro abismo de cristal: la laguna.

Sólo, de tarde, en tarde, pasa, pequeña y bruna,
la góndola, que efímero surco ondulante deja;
y cuando, hacia las brumas rutilantes, se aleja,
todo es latir de astros; todo, fulgor de luna.

¿Donde están los colores? En uno se han fundido.
El negro huyó a esconderse. El azul se ha dormido.
El blanco, puro y virgen, sus imperios rescata.

Y en silencio vasto, sideral y profundo,
parece que esta noche se va a morir el mundo
con una inmensa muerte de cristal y de plata.


NUESTRAS VIDAS SON LOS RIOS

Yo tenía una sola ilusión: era un manso
pensamiento: el río que ve próximo el mar
y quisiera un instante convertirse en remanso
y dormir a la sombra de algún viejo palmar.

Y decía mi alma: turbia voy y me canso
de correr las llanuras y los diques saltar;
ya pasó la tormenta; necesito descanso,
ser azul como antes y, en voz baja cantar.

Y tenía una sola ilusión, tan serena
que curaba mis males y alegraba mi pena
con el claro reflejo de una lumbre de hogar.

Y la vida me dijo: ¡Alma ve turbia y sola,
sin un lirio en la margen ni una estrella en la ola,
a correr las llanuras y perderte en el mar!


MAÑANA DE SOL

Palpitan como alas de pájaros en fuga
las velas que sacude la brisa matinal,
y el aire, a flor de onda, menudamente arruga
la seda azul, tramada de estambres de cristal.

De la dorada costa la palidez subyuga,
y tiene el viento puro delicadeza tal,
que al refrescarme el rosotro parece que me enjuga
las lágrimas pueriles el beso maternal.

Una bandada de aves por los espacios sube;
decora la brillante blancura de la nube
y la marcha del inviolado zafir de la extensión.

Y en la solemne calma de estas horas divinas,
esparcen a lo lejos dos voces femeninas,
quién sabe qué ternura que moja el corazón...

ASI FUE

Lo sentí; no fue una
separación, sino un desgarramiento;
quedó atónita el alma, y sin ninguna
luz, se durmió en la sombra el pensamiento.

Así fue; como un gran golpe de viento
en la serenidad del aire. Ufano,
en la noche tremenda,
llevaba yo en la mano
una antorcha con que alumbraba la senda,
y que de pronto se apagó: la oscura
acechanza del mal y el destino
extinguió así la llama y mi locura.

Ví un árbol a la orilla del camino,
y me senté a llorar mi desventura.
Así fue, caminante
que me contemplas con mirada absorta
y curioso semblante.

Yo estoy cansado, sigue tú adelante;
mi pena es muy vulgar y no te importa.
Amé, sufrí, gocé, sentí el divino
soplo de la ilusión y la locura;
tuve la antorcha, la apagó el destino,
y me senté a llorar mi desventura
a la sombra de un árbol del camino.

NOTAS BIOGRÁFICAS:

Luis Gonzaga Urbina nació en la ciudad de México, el 8 de febrero de 1868. Muy joven, acaso sin haber terminado más que sus estudios en la Escuela Primaria Superior, entró al periodismo. Fue cronista y crítico teatral en diversos diarios y revistas, entre otros EL Mundo Ilustrado y El Imparcial. Perteneció al grupo de la Revista Azul, fundada por Manuel Gutiérrez Nájera. Secretario particular de don Justo Sierra durante la gestión de éste como Ministro de Instrucción Pública. Profesor de Literatura Española en la Escuela Nacional Preparatoria. Director de la Biblioteca Nacional (1913). En 1915 se expatrió a La Habana (Cuba), en donde vivió de escribir en los periódicos y de clases particulares. En 1916 fue a España como redactor corresponsal de EL Heraldo de Cuba. Del 26 de abril al 2 de agosto de 1917 estuvo en Buenos Aires (Argentina) en misión oficial; en la
Universidad de dicha ciudad dictó una serie de conferencias sobre literatura mexicana. Primer Secretario de Legación, adscrito a la de Madrid (desde 5 de julio de 1918 al 10 de junio de ]920). A principios de 1921 hizo un viaje por Italia. Pasó después a México, en donde fue Secretario del Museo Nacional de Arqueología, Etnografía e Historia. Regresó a España, en donde fue, primero, Secretario y, desde el 1º de enero de 1926, Encargado de la Comisión “Del Paso y Troncoso”. En un tiempo habitó en Madrid la casa número 18 de la calle de Martín Freg, Venta del Espíritu Santo. Murió en Madrid, el 18 de noviembre de 1934. El 11 de diciembre del mismo año llegó su cadáver a Veracruz. Está enterrado en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

(información obtenida en www.los-poetas.com)

La poesía de MARICRUZ AGÜERA

La poesía de MARICRUZ AGÜERA

TÚ SABES QUE NAVEGO

Tú sabes que navego cual barco a la deriva,
cuando no estás conmigo, cuando padezco sola
y que tan solamente puedo saberme viva
cuando siento el empuje de tu potente ola.

Voy como esos marinos novatos de experiencia
que dejan su aventura en manos de corrientes,
que ignoran de la brújula su potestad de ciencia
y frente a los peligros se arriesgan imprudentes.

Temo que en la tormenta un vendaval extraño
le rasgue a mi cadete su pobre vestidura
y sienta de la ausencia la maldición y el daño
y no volver a verte marque mi singladura.

No me dejes perdida sin timón ni marea,
porque yo ni dormida de tu amor me desprendo,
tus labios son la brisa que mi bandera ondea
por eso sin tu aliento ni me hallo, ni me entiendo.


A QUIEN CORRESPONDE

Yo sí quiero tu amor, dámelo ahora
que tengo juveniles los panales,
que la piel de mis labios boreales
aún destila la miel más seductora.

Dame la paz silente y protectora
de tus ojos, profundos manantiales
y deja que tus cantos celestiales
consuelen a mi alma cuando llora.

Yo sí quiero cobijo en tu morada,
que defienda mi vida del invierno
cuando de esto que soy no quede nada.

Yo sí te quiero a ti, secreto tierno,
que mantienes tu llama iluminada
como una zarza de calor eterno.


ESTE ES MI AMOR

Este es mi amor y a mí me pertenece,
puedo gritarlo con mi acento grave,
cerrarlo entre mis pechos bajo llave
o avivarlo si siento que decrece.

Este es mi amor, amor que se estremece
al roce del impacto más suave,
un párvulo aprendiz que nada sabe,
tan sólo ser de ti, viento que mece.

Este es mi amor, semilla que cultivo
esperando un mañana que presiento
del ayer que en el hoy vive cautivo.

Este es mi amor, mi único alimento,
el sueño misterioso en el que vivo
o me muero también si no te siento.


MI SECRETO

A menudo preguntan mi secreto,
en qué lugar recibo mi poesía,
si me asalta la musa en pleno día
o en las noches me dicta mi soneto.

Si mis versos suponen algún reto,
si mi numen es sólo fantasía,
a qué destinos viaja el alma mía,
si van mis besos a un lugar concreto.

Tratan de ver así más de mi fondo
cuando tan simple es ver en lo evidente,
no es preciso indagar hasta tan hondo.

Si quieres descubrir cuál es mi fuente
con gusto a tus cuestiones le respondo:
me nutro del Amor, sencillamente.


OTROS SÓLO BUSCARON

Otros sólo buscaron de mi boca
un pedazo del beso que me dieron,
y aunque por ese instante me quisieron
no me quisieron cuando estuve loca.

Hubo quienes diamantes de la roca
trataron de extraer y se perdieron
y algunos hasta incluso se sintieron
Pigmalión que se esfuerza y se equivoca.

Todos vieron en mí lo más visible,
ninguno mi cordero, ni mi rosa,
ninguno mi planeta inaccesible...

Vuelvo a ti, soledad, la silenciosa
compañera de ocasos apacibles,
estrella renaciente que me acosa.


PRONÓSTICO

Habrá un día en que el sol no sea figura
furtiva que nos deja en el ocaso,
que heraldos del amor a nuestro paso
anuncien de la dicha su ventura.

Ese día vendrá con la dulzura
de un céfiro a la grupa de Pegaso,
un viento alado para un cielo raso
que fecunde el paisaje de hermosura.

Yo sé que ha de llegar tan grato día
que tocarán a flores las trompetas
de nuestra siempre ardiente sinfonía;

que Dios conspirará con los planetas
y para unir tu alma con la mía
nos enviará un diluvio de violetas.

TENGO UN DOLOR

Tengo un dolor tan peculiar y mío,
fuego mortal que el corazón fecunda,
herida más de soledad profunda
que de órgano vital en desvarío.

Y este dolor parece desafío
cuando muestra su imagen iracunda,
y con pasión clara y brutal inunda
de su calor mi tempestad de frío.

Y es un dolor que llevo por divisa
adherido al puntal de mi costado
huérfano de dintel y de cornisa.

Tengo este duelo sin piedad clavado
en el lugar que me latió la risa,
hoy desierto de oasis olvidado.

ME DEBES UNA FLOR

Me debes una flor, no se te olvide…
que yo tengo un ojal donde prenderla,
que es la flor de tu amor como una perla
y un nácar voy a ser para que anide.

Y aunque el amor se da y no se pide,
yo no ansío ya más que poseerla,
déjame como quiera retenerla
como el que su fortuna la decide.

Es única tu flor, por eso vive,
dentro de mí, tan libre… tan cautiva,
y mi alma en su aroma se concibe...

Por eso al aspirarla estoy más viva
como el que a Dios sin miedo lo recibe
cuando le da su luz para que escriba.

DISTANCIA

Distantes son las luces de mi vida
porque distancia es la palabra mía,
yo la llevo en mi boca protegida
como lleva la noche el claro día.

Y no la digo como la utopía
lejana e inaccesible que se sueña,
la digo con amor, pues soy su dueña
cuando alimenta así mi fantasía.

Hay quien sufre tan honda astronomía
temiéndola vestida de imposible
y desespera y sufre la agonía
y sin querer la vuelve irreversible.

Yo en cambio la libero en mi poesía
y la nombro cristal, dócil espejo,
donde mi alma es el virtual reflejo
de tu alma de sol, diáfana guía.

LE QUERÍA

<strong>LE QUERÍA</strong>


Yo le quería,
y él entretenía sus ausencias,
brindándome acuarelas de ternura,
y desgranando versos
bálsamo para mi inquietud.

Yo le quería.
Él se hallaba perdido,
y entrecruzaba su destino con el mío.
Yo le mecía en mi corriente,
por que no se perdiese a la deriva.

Yo le quería. Mis pensamientos
ya eran suyos irremediablemente,
y también el deseo
de abrazarme a su abrazo.
Y le quería, en tanto que soñaba su regazo
y restañaba mis heridas con su dulzura.

Yo le quería,
pero él se fue buscando
un viento al que entregarse;
el redil de unos brazos,
y yo entretanto me hice frío mármol.

Yo le quería,
entre añorante y triste.
De su quimérico cariño
me aferraba al ansia palpitante.

Él se fue disolviendo en el vacío,
rehuyendo mi dolor inevitable,
y dejé que siguiera su camino,
aunque siempre le quise
a él, que no pudo amarme.

Toñi Alvarez, de nuevo doblemente premiada

Fallo del Premio de cuento y poesía "Jara Carrillo"

En la noche del 25 de marzo de 2006 se han fallado los premios de la vigesimosegunda edición del Certamen Internacional de Poesía y Cuento “Jara Carrillo”.

Se han presentado un total de 620 obras. De ellas, 182 entraban en la modalidad de poesía, y 376 en la de cuento. Por incumplimiento de algunas de las bases quedaron descalificados sesenta y dos.

Estas han sido las obras ganadoras y sus autores:

POESÍA.-

- 1º Premio: Carlos Esquivel Guerra- CUBA : “Cosas que uno puede hacer y deshacer en La Habana”
- Accésit: Antonia Álvarez - GIJÓN. : “Del chat y otros desatinos”


CONCURSO DE NARRATIVA Y POESÍA XII CONCURSO DE POESÍA Y NARRATIVA "HÁBLAME DE AMOR Y AMISTAD"

EN POESÍA

Primer premio:

Al poema titulado “Soñarás de nuevo” del que una vez abierta la plica correspondiente, resultó ser autora Dª Antonia Alvarez Alvarez, leonesa, residente en Gijón.

(Ver biográfía y obra de Antonia Álvarez en este blog, en el apartado temático: "De mi gente")

La prosa de Zoé Valdés

La prosa de  Zoé Valdés

Te di la vida entera (fragmento)

" Y de una vuelta entera, la soltó y la obligó a que se luciera marcando el ritmo sola, conminándola a que moviera con entusiasmo el esqueleto. Pero la Niña Cuca no podía, porque era la única vez que ella se había atrevido a bailar con alguien tan experto en color y sabor local. En realidad, nunca antes había bailado. Y hasta ahí, lo que había hecho era llenarle de pisotones los zapatos de dos tonos a su compañero.
Ahora, suelta, apenas podía controlar su cintura, perdía el equilibrio, ninguno de sus movimientos era acompasado, su cuerpo se tambaleaba como un flan sin molde en un plato llano. Él se dio cuenta de que ella era zurda para el baile, y tomándola ligeramente por la cinturita de avispa, con la yema de los dedos, fue maniobrando el cuerpo de la muchacha, corrigiendo los pasillos, coordinando el meneo de las caderas, mostrándole cómo acentuar el garbo de los hombros. Y como buena aprendiz de sandunguera, Cuquita en seguida le cogió el tumbao, se le fue por encima del nivel, y de buenas a primeras, salió al mismo centro de la pista, desaguatada, descoyuntada, como si hubiera vivido del meneo toda su existencia. "


LA VALIJA DE LOS AMORES PERDIDOS

Zoé Valdés cuenta cómo nació la ardiente historia de "Querido primer novio", recién editada por planeta.

Querido primer novio:

Esta será mi última carta. Después de haber finalizado la novela -cuyo título es, precisamente, el de Querido primer novio- he quedado extenuada, deshecha, siempre en espera de tus respuestas, las que jamás llegan, las que presiento nunca recibiré. íHe soñado tanto con tu presencia, cuánto he rogado pidiendo que respondas a mis súplicas! íVuelve, aparece! Nada, el silencio como sigilo.

Escribí esta novela peligrosamente; en el recuerdo de cuando estuvimos enamorados. A punto de morirme de memoria de amor. Y yo que me burlaba de todas esas frases, jamás creí que se pudiera desfallecer a causa de una pena amorosa.

Me disculpo con quienes la han padecido. A veces he sentido una sensación tan profunda en todo el cuerpo, como si de pronto me hiciera muy sabia. Pero otras veces, en ciertos instantes, es un cosquilleo dulce pero impertinente que ha avivado deseos de tomar un cuchillo y enterrarlo allí donde más corroe, encima de mi seno izquierdo, imitando a las protagonistas del cine mudo.o quería escribir una novela sobre nosotros y mientras el texto tomaba cuerpo, fui hilvanando una historia paralela que muy poco tenía que ver con ambos.

Tú y yo no nos casamos tan jóvenes como Danae y Andrés; tú y yo nunca nos casamos. Te conocí con trece años, tú tenías catorce, duramos cuatro.

Hoy perdono que me hayas engañado; me abandonaste por aquella chica sólida, risueña, una especie de líder de la alegría. Yo tenía tendencia a la tristeza, los estados melancólicos siempre han sido mis mejores momentos creativos. Te casaste con ella y tuviste un hijo. Eso fue a los diecinueve años.o me dediqué a olvidarte, a acomodar hombres en mi cama para conseguir borrar tu imagen. Fue una especie de cura, que aún no estoy segura haya dado resultado. Ningún primer amor se olvida, por suerte. Ni ningún gran amor se disuelve en la piel de suplentes.

Después yo también me casé apasionada. Fíjate que he puesto "apasionada", algo no demasiado bueno. Con este primer matrimonio no tuve hijos; ni con el segundo, de quien quedé viuda. Del tercero nació mi hija, vida.

Creo que tú ya andas por el segundo matrimonio y el segundo hijo, y hasta me han dicho que apuras trámites de divorcio. Todo eso quise escribir en Querido primer novio, el camino recorrido entre tú, yo, esta carta; pero no sé cómo vine a dar con ese trío de Dánae, Tierra Fortuna Munda y Andrés.

En todo caso, ansiaba narrar una honda historia de amor extraña, anhelaba que la aventura se desarrollara en un sitio solitario; describiría los campos cubanos, sobre todo la zona de Pinar del Río, el Valle de Viñales, La Fe, allá donde transcurrieron nuestras escuelas al campo. Experiencias de trabajos duros realizados por adolescentes, una forma más, muy sutil, de pagar los estudios.

Existe una enorme diferencia entre La Habana y el campo, aunque antes del año 1959 esa diferencia era aún mayor, pues la capital cubana irradiaba luz y bullía de prosperidad.

Con el advenimiento del castrismo se logró igualar el campo con la ciudad, pero en lugar de hacerlo en bien de la zona rural fue todo lo contrario, el balance fue en detrimento de la hermosa capital. La Habana devino toda oscuridad y oscurantismo. Sin embargo, en la época en que fuimos adolescentes, seguro recordarás, todavía podíamos sopesar algunas diferencias.

Creo que esa fue la historia que ganó entre las tres anécdotas que se cuentan en la novela. Las diferencias entre una niña de ciudad y una del campo.

En los primeros capítulos, hasta el de "La maleta arborescente", los sucesos son narrados por elementos urbanos, la música, el tiempo, la rareza de la ciudad. La maleta es el enlace entre ellos. La maleta de madera. La madera que un día fue árbol y que ahora vuelve a sus orígenes convertida en objeto de uso temporal.

Creo que también me animó el hecho de que Dánae se me presentara como un personaje que muda de un extremo a otro de sus sentimientos, volubilidad procedente de la separación familiar a muy temprana edad. Adolescente ha renunciado a sus impulsos iniciales en amor y en sexo para tomar el camino de los convencionalismos, decide casarse con su primer novio oficial, quien no fue precisamente su primer amor.

¿Quién fue esa primera y constante relación de Dánae? No hay sorpresas, fue Tierra Fortuna Munda. Por quien años más tarde ella dejará a su esposo y a sus hijas para recobrar su verdadera dimensión humana.

Esta es una novela de amor y de naturaleza. De amor porque la escribí amando, y porque sus personajes viven el límite del amor, hasta la herida, el crimen, el juicio, y la desaparición. De naturaleza, porque son los árboles quienes salvaguardan el amor de las mujeres.

Querido primer novio, vas a perdonarme que queriendo escribir una novela sobre aquella primera experiencia tuya y mía, me haya desviado hacia lo más libre de mi imaginación. Queda pendiente... como el beso que prometiste en uno de los corredores del instituto que me darías aquel sábado en el cine... El mismo sábado en que te casaste con ella, y no conmigo.

Siempre en el recuerdo.



POEMAS DE ESTELLA

POEMAS DE ESTELLA

AMANECE EN BRATISLAVA

El tren iba ligero como una pluma al aire,
buscaba su camino de plata entre las sombras,
la ilusión del viajero dormía en las literas,
reposaban los cuerpos rotos por el cansancio,
y yo desde el pasillo, adelantando el tiempo,
como un ave nocturna a la luna miraba,
quizá en algún lugar, tú también la mirases.
Poco a poco en el cielo
el milagro diario comenzó a realizarse,
más rápido que nunca,
el sol majestuoso acortaba distancias
con el azul planeta,
como si dos amantes,a la cita
acudieran, después de mucho tiempo
sin poder olvidarse.
Y sentí tanta envidia en aquel gran instante
que quise ser la tierra y poder abrazarte,
sobre las grandes cúpulas y las altas agujas,
a traves del Danubio y los barcos mercantes,
y envolverme contigo como te envuelve el aire.

LAS OLAS

Olas, soñé que llegaban,
olas, a mí corazón,
y con ellas se llevaban
la arena de una ilusión.
Con las esperanzas viejas
iba construyendo el mar
arrecifes de corales,
donde nunca naufragar.
Un nuevo velero espera,
anclado en el pecho está,
con la experiencia por casco
y en las velas un cantar,
lanzado a los cuatro vientos,
por el cielo, tierra y mar:
"Necesarias son las olas,
siempre ayudan a llegar".

AQUEL DÍA QUE HABLAMOS DE PATRIA
Asombrada escuchaba tu idea de patria.
Y yo, que no tenía, me sentía apátrida.
La patria no existe, es una falacia.
Pero hoy, amor mío, en que todo cambia,
también tengo patria.
La patria es mi casa, el prado jugoso,
el rumor del agua, el viento agitando
las ramas del fresno, y los limoneros
con guirnaldas blancas.
El niño travieso que ríe sin causa.
Y además de ésto, también son mi patria
un libro, un poema... la risa en tu cara.